domingo, 28 de junio de 2015

Educación para la salud en la escuela


En esta oportunidad queremos poner en la mesa un tema que atañe a la educación, esperando que se animen a dar su opinión y a compartir sus experiencias.

El tema dice relación con la forma en que la educación aporta a la salud de las personas o comunidades, queremos saber y debatir sobre la educación escolar como instancia formal, y de qué manera está abordando el tema salud, habiéndolo compartido y debatido en clases y en nuestros blogs anteriores, como un estado no tan solo caracterizado por la ausencia de enfermedad, si no como un estado de equilibrio dinámico de las múltiples dimensiones que componen, tanto interna como externamente al ser humano. “Un estado que no solo se refiere a la supervivencia de los individuos, si no al desarrollo de todas sus potencialidades, promoviendo el máximo de calidad de vida y no solo de cantidad de años por vivir”. (Bruzos, 1991).

Resulta muy sencillo fundamentar una educación de la salud en la escuela si reflexionamos un momento en cuanto al momento de nuestras vidas que dedicamos al aprendizaje formal, pues esos años son de vital importancia para crear hábitos de vida saludable, que nos acompañarán en adelante, pensando en cada actor inmerso en el sistema educativo.

“La mayoría de nuestros comportamientos los aprendemos en los primeros años de nuestra vida, años que pasamos en la escuela, que es el lugar que la sociedad destina para la transmisión de la cultura. Es obvio, por lo tanto, que el sistema educativo y la sociedad en su conjunto no desaprovechen esta oportunidad para contribuir a la formación de estilos de vida saludables en la población”. (Gavidia, V., 2003)

En la actualidad, la escuela ha seguido manteniendo lineamientos originales con respecto a que es lo que se debe aprender, pero al parecer se ha perdido el eje fundamental desde los que se fundó la escuela. El lazo que esta institución debe mantener con la actualidad y contingencia que rodean al ser humano parece en muchos casos, no estar relacionado con lo que se enseña en las escuelas, por lo que se genera una disociación entre lo que el estudiante aprende en su escuela y lo que el mundo real le entrega y exige.

“Se ha visto la urgencia en dar respuesta, también desde la enseñanza, a problemas y preocupaciones que forman parte de la realidad de la vida cotidiana3. Entre estos problemas se encuentran los relacionados con la salud y los estilos de vida: el consumo de drogas, la violencia, el sida, las enfermedades cardiovasculares, etc.” (Gavidia, V., 2003)

Sobre esto Delgado y Tercedor (2002), proponen en su libro, que una Escuela para la Salud (EPS), debe verse como un espacio saludable para vivir, para aprender y para trabajar, que así mismo se preocupa por hacer partícipe a toda su comunidad, en la creación, generación y mantención de hábitos saludables.

Además mencionan la importancia de que educar en la salud debe ser un contenido transversal, esto quiere decir que la salud debe tratarse en las diferentes asignaturas existentes en el currículum ya que poseen el componente de interés social, de educación obligatoria por ser temas de la actualidad humana que comprometen a toda la comunidad. Sobre esto expresan lo siguiente: “Así, por ejemplo, en el caso de la Educación para la Salud es imprescindible abordar el tratamiento desde el punto de vista físico, psíquico y social del individuo, desde el punto de vista medioambiental, desde el punto de vista del diseño de espacios y materiales, etc. Se tratará por tanto, de que cada una de las disciplinas o materias curriculares estén impregnadas de cada uno de los temas transversales. Sólo así será posible educar en la transversalidad”. (Delgado, M; Tercedor, P. 2002)

Aquí en Chile, el Ministerio de Educación (MINEDUC), ha trabajado en crear planes de desarrollos enfocados en enseñar a los niños y jóvenes un modelo de “Formación Integral”, este dice que: “Reconoce al sujeto como un ser biopsicosocial, intencionando la educación hacia el pleno desarrollo de la persona en los ámbitos moral, espiritual, social, intelectual, afectivo y físico, tal como lo enseña la Ley General de Educación, para que al final de su trayectoria escolar, las y los estudiantes logren competencias que los faculten para conducir su propia vida en forma autónoma, plena libre y responsable”. (MINEDUC, 2015)

Bajo este enfoque es que el ministerio crea el plan de “Promoción de la Salud en el marco de la Educación para el Desarrollo Sustentable”. Este proyecto al igual que lo referido en el libro de Delgado y Tercedor, hace énfasis en la importancia de incluir no solo a los estudiantes, sino además, a todos los actores que participan dentro del proceso educativo. Todo esto, se realiza con el fin de generar mayores compromisos en la comunidad con respecto a las problemáticas y situaciones que se presentan en la actualidad sobre los mismos. Sobre esto hace referencia uno de los puntos de este plan: “Cuando la comunidad educativa es participativa, promueve la cooperación de todos los integrantes a través de los diversos estamentos como: Consejo Escolar, Centro de Padres y Apoderados, Centro de Alumnos, Consejo de Curso y otras instancias que defina el EE”. (MINEDUC, 2013)

Como profesores de Educación Física se nos ha delegado de manera intrínseca la misión de velar por el conocimiento y por la generación de hábitos saludables. Si bien las políticas actuales hablan de un trabajo participativo, en la realidad, son pocas las instancias en que esto se ejerce con determinación y constancia. Hoy el tema de la Educación para la Salud, se ve limitada a una sola asignatura escolar y a diversos proyectos extra escolares y enmarcadas actividades puntuales de actividad física que no logran abarcar la temática profunda en la necesidad por cambiar la visión que se tiene sobre la salud de las comunidades.

Era la escuela quien se encargaría de cumplir con el papel de enseñar sobre la actualidad, de evolucionar junto con el hombre, de crecer a la par con el desarrollo socio-económico y enseñarle a los niños y jóvenes sobre la realidad que los rodea. Hoy decimos que la escuela ha quedado atrás, sus conocimientos ya no se enlazan con las inquietudes actuales del hombre, ya no enseñan cómo afrontarlas, ya no proponen un estado de equilibrio.

La Educación para la Salud, debe ser como mencionan distintos autores y el mismo Estado, un eje sobre el cual se trabaje tanto en la educación como en el resto de las obligaciones humanas, ya que es desde este modelo, donde podríamos lograr avances en cuanto a la mejora en la calidad de vida de todos los que formamos parte de esta gran comunidad.

Es así como Rozo de Arévalo (2001), plantea que “la educación en salud que propicie el desarrollo debiera ser una disciplina que ponga en orden a las diferentes aristas que tiene el hecho de que las acciones de hombre aumentan o disminuyen la salud individual y colectiva que llevan o no al desarrollo”.

Ahora, ya presentada esta nueva tarea para el sistema educacional, es necesario establecer cómo se puede responder a este requerimiento. Este mismo autor dice que “una educación en salud propicia el desarrollo humano, al brindarles educación para el manejo adecuado del medio ambiente” (Rozo de Arévalo, 2001), idea apoyada por otro autor como Bruzos, S.C. quien dice “proporcionar información y orientación en el proceso de la enseñanza de los escolares, para el conocimiento y utilización de los recursos disponibles en su entorno de forma favorable a su salud, que les permita gozar más y mejor una vida en el medio natural y social donde se desarrolla”. (Bruzos, S.C. 1991) 

En conclusión, de esta forma es como el individuo puede llegar a ser gestor de su propio plan de prevención al saber cómo protegerse de factores que van en desmedro de su salud integral. Ante este escenario es inevitable dar vuelta la mirada hacia la escuela como ente donde las personas reciben educación de manera sistemática y es preparada para la vida adulta. En donde por lógica debieran ser instruidos en conocimiento sobre autocuidado a través de una educación integral, tal como se ha establecido en algunos postulados de educación en donde se estable que la educación integral debe introducir la educación para la salud como cuestión prioritaria (Generalitat de Catalunya, 1984. Citado por Virós)

Virós plantea que dentro de la escuela, el tema de la salud puede ser abordado de dos formas; como materia especifica dentro del currículum, o bien interdisciplinariamente… formando parte de la dinámica de la escuela durante toda la jornada, favoreciendo los aprendizajes significativos haciéndolos más fácilmente transferibles a los demás ámbitos de la vida. (Virós, 1993).

“Las necesidades de la sociedad y del individuo hacen necesario el tratamiento de ciertos temas con una perspectiva diferente. Son cuestiones relacionadas con la vida diaria, con los derechos humanos, la paz, las relaciones sociales, la discriminación sexual, racial, etc., que a sus contenidos específicos llevan unidos una fuerte carga actitudinal y de valores que hacen difícil la adscripcióna una única área o disciplina. Este componente actitudinal y de valores debe desarrollarse en todas las disciplinas, y es el que «atraviesa» las líneas verticales de las áreas de conocimiento. Este sentido corresponde a la primera acepción del término transversalidad. Son temas transversales porque se encuentran en todas las áreas o disciplinas, filtrándose y calando cada una de ellas”. (Gavidia, V., 2001)

Los contenidos actitudinales y valóricos deben ser desarrollados transversalmente, porque su esencia los hacen unos magníficos conectores que dan sentido a los saberes mientras los integran y crean un aprendizaje lleno de significado práctico.

“Para educar en salud es necesario concientizar, interiorizar e incorporar a nuestro estilo de comportamiento psicosocial el hecho de que los seres humanos son amigos y que deben hacer amorosamente el bien, y sólo cuando sean capaces de verse como amigos y de ayudarse fraternalmente unos a otros, el corazón experimente alegría y paz en abundancia, entonces -y sólo entonces- se podrá no sólo educar en salud, sino también curar y rehabilitar de sus padecimientos físicos y mentales a la humanidad sufriente”. (Duenas, J., 1999)

Ciertamente es un tema que al ser abordado, se visualiza bastante lógico, pero ¿Qué tan factible es en la práctica?, ¿el sistema escolar imperante, favorece la educación para la salud tal como lo plantean los autores? Los invitamos a reflexionar al respecto, hagan sus aportes compartiendo, quizás alguna experiencia, positiva o negativa, que pueda enriquecer las prácticas en nuestros respectivos trabajos.

Bibliografía

  • Bruzos, S. C. (1991). Educación para la salud en la escuela. Ediciones Díaz de Santos.
  • Rozo de Arévalo, C. (2001). Educación en salud. Aquichan1(1), 46-47.
  • Virós, M. C. (1993). Educación para la salud en la escuela. Aspectos a evaluar desde la educación física. Apunts: Educación física y deportes, (31), 55-61.
  • Delgado, M: Tercedor, P. (2002). Estrategias de intervención en educación para la salud desde la Educación Física. Extraído desde: https://books.google.es/books?id=6WV3yw5Wr-oC&printsec=frontcover&hl=es&source=gbs_ge_summary_r&cad=0#v=onepage&q&f=false
  • Ministerio  de  Educación. (2013). Promoción   de   la   Salud   en   el   marco   de   la   Educación  para el Desarrollo Sustentable. Extraído desde: http://www.mineduc.cl/usuarios/convivencia_escolar/doc/201309121727230.PromociondelaSalud-EDSMineduc.pdf
  • Ministerio de Educación. Link: http://www.convivenciaescolar.cl/index.php?id_portal=50
  • Gavidia Catalán, Valentín. La educación para la salud en los manuales escolares españoles. Rev. Esp. Salud Publica [online]. 2003, vol.77, n.2 [citado  2015-06-28], pp. 275-285. Disponible en: <http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1135-57272003000200010&lng=es&nrm=iso>. ISSN 1135-5727.
  • Duenas Becerra, Jesús. Educación para la salud: bases psicopedagógicas*. Educ Med Super [online]. 1999, vol.13, n.1 [citado  2015-06-28], pp. 92-98. Disponible en: <http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0864-21411999000100012&lng=es&nrm=iso>. ISSN 0864-2141.
  • Gavidia Catalán, Valentín. La transversalidad y la escuela promotora de salud. Rev. Esp. Salud Publica [online]. 2001, vol.75, n.6 [citado  2015-06-28], pp. 505-516. Disponible en: <http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1135-57272001000600003&lng=es&nrm=iso>. ISSN 1135-5727.

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