Educación para la salud en la escuela
En esta
oportunidad queremos poner en la mesa un tema que atañe a la educación,
esperando que se animen a dar su opinión y a compartir sus experiencias.
El tema dice
relación con la forma en que la educación aporta a la salud de las personas o
comunidades, queremos saber y debatir sobre la educación escolar como instancia
formal, y de qué manera está abordando el tema salud, habiéndolo compartido y
debatido en clases y en nuestros blogs anteriores, como un estado no tan solo
caracterizado por la ausencia de enfermedad, si no como un estado de equilibrio
dinámico de las múltiples dimensiones que componen, tanto interna como
externamente al ser humano. “Un estado que no solo se refiere a la
supervivencia de los individuos, si no al desarrollo de todas sus
potencialidades, promoviendo el máximo de calidad de vida y no solo de cantidad
de años por vivir”. (Bruzos, 1991).
Resulta muy
sencillo fundamentar una educación de la salud en la escuela si reflexionamos
un momento en cuanto al momento de nuestras vidas que dedicamos al aprendizaje
formal, pues esos años son de vital importancia para crear hábitos de vida
saludable, que nos acompañarán en adelante, pensando en cada actor inmerso en
el sistema educativo.
“La mayoría
de nuestros comportamientos los aprendemos en los primeros años de nuestra
vida, años que pasamos en la escuela, que es el lugar que la sociedad destina
para la transmisión de la cultura. Es obvio, por lo tanto, que el sistema
educativo y la sociedad en su conjunto no desaprovechen esta oportunidad para
contribuir a la formación de estilos de vida saludables en la población”.
(Gavidia, V., 2003)
En la
actualidad, la escuela ha seguido manteniendo lineamientos originales con
respecto a que es lo que se debe aprender, pero al parecer se ha perdido el eje
fundamental desde los que se fundó la escuela. El lazo que esta institución
debe mantener con la actualidad y contingencia que rodean al ser humano parece
en muchos casos, no estar relacionado con lo que se enseña en las escuelas, por
lo que se genera una disociación entre lo que el estudiante aprende en su
escuela y lo que el mundo real le entrega y exige.
“Se ha visto
la urgencia en dar respuesta, también desde la enseñanza, a problemas y
preocupaciones que forman parte de la realidad de la vida cotidiana3. Entre
estos problemas se encuentran los relacionados con la salud y los estilos de
vida: el consumo de drogas, la violencia, el sida, las enfermedades
cardiovasculares, etc.” (Gavidia, V., 2003)
Sobre esto
Delgado y Tercedor (2002), proponen en su libro, que una Escuela para la Salud
(EPS), debe verse como un espacio saludable para vivir, para aprender y para
trabajar, que así mismo se preocupa por hacer partícipe a toda su comunidad, en
la creación, generación y mantención de hábitos saludables.
Además
mencionan la importancia de que educar en la salud debe ser un contenido
transversal, esto quiere decir que la salud debe tratarse en las diferentes
asignaturas existentes en el currículum ya que poseen el componente de interés
social, de educación obligatoria por ser temas de la actualidad humana que
comprometen a toda la comunidad. Sobre esto expresan lo siguiente: “Así, por
ejemplo, en el caso de la Educación para la Salud es imprescindible abordar el
tratamiento desde el punto de vista físico, psíquico y social del individuo,
desde el punto de vista medioambiental, desde el punto de vista del diseño de
espacios y materiales, etc. Se tratará por tanto, de que cada una de las
disciplinas o materias curriculares estén impregnadas de cada uno de los temas
transversales. Sólo así será posible educar en la
transversalidad”. (Delgado, M; Tercedor, P. 2002)
Aquí en
Chile, el Ministerio de Educación (MINEDUC), ha trabajado en crear planes de
desarrollos enfocados en enseñar a los niños y jóvenes un modelo de “Formación
Integral”, este dice que: “Reconoce al sujeto como un ser biopsicosocial,
intencionando la educación hacia el pleno desarrollo de la persona en los
ámbitos moral, espiritual, social, intelectual, afectivo y físico, tal como lo
enseña la Ley General de Educación, para que al final de su trayectoria
escolar, las y los estudiantes logren competencias que los faculten para
conducir su propia vida en forma autónoma, plena libre y responsable”. (MINEDUC, 2015)
Bajo este
enfoque es que el ministerio crea el plan de “Promoción de la Salud en el marco
de la Educación para el Desarrollo Sustentable”. Este proyecto al igual que lo
referido en el libro de Delgado y Tercedor, hace énfasis en la importancia de
incluir no solo a los estudiantes, sino además, a todos los actores que
participan dentro del proceso educativo. Todo esto, se realiza con el fin de
generar mayores compromisos en la comunidad con respecto a las problemáticas y
situaciones que se presentan en la actualidad sobre los mismos. Sobre esto hace
referencia uno de los puntos de este plan: “Cuando la comunidad educativa es
participativa, promueve la cooperación de todos los integrantes a través de los
diversos estamentos como: Consejo Escolar, Centro de Padres y Apoderados,
Centro de Alumnos, Consejo de Curso y otras instancias que defina el
EE”. (MINEDUC, 2013)
Como
profesores de Educación Física se nos ha delegado de manera intrínseca la
misión de velar por el conocimiento y por la generación de hábitos saludables.
Si bien las políticas actuales hablan de un trabajo participativo, en la
realidad, son pocas las instancias en que esto se ejerce con determinación y
constancia. Hoy el tema de la Educación para la Salud, se ve limitada a una
sola asignatura escolar y a diversos proyectos extra escolares y enmarcadas
actividades puntuales de actividad física que no logran abarcar la temática
profunda en la necesidad por cambiar la visión que se tiene sobre la salud de
las comunidades.
Era la
escuela quien se encargaría de cumplir con el papel de enseñar sobre la
actualidad, de evolucionar junto con el hombre, de crecer a la par con el
desarrollo socio-económico y enseñarle a los niños y jóvenes sobre la realidad
que los rodea. Hoy decimos que la escuela ha quedado atrás, sus conocimientos
ya no se enlazan con las inquietudes actuales del hombre, ya no enseñan cómo
afrontarlas, ya no proponen un estado de equilibrio.
La Educación
para la Salud, debe ser como mencionan distintos autores y el mismo Estado, un
eje sobre el cual se trabaje tanto en la educación como en el resto de las
obligaciones humanas, ya que es desde este modelo, donde podríamos lograr
avances en cuanto a la mejora en la calidad de vida de todos los que formamos
parte de esta gran comunidad.
Es así como
Rozo de Arévalo (2001), plantea que “la educación en salud que propicie el
desarrollo debiera ser una disciplina que ponga en orden a las diferentes aristas
que tiene el hecho de que las acciones de hombre aumentan o disminuyen la salud
individual y colectiva que llevan o no al desarrollo”.
Ahora, ya
presentada esta nueva tarea para el sistema educacional, es necesario
establecer cómo se puede responder a este requerimiento. Este mismo autor dice
que “una educación en salud propicia el desarrollo humano, al brindarles
educación para el manejo adecuado del medio ambiente” (Rozo de Arévalo, 2001),
idea apoyada por otro autor como Bruzos, S.C. quien dice “proporcionar
información y orientación en el proceso de la enseñanza de los escolares, para
el conocimiento y utilización de los recursos disponibles en su entorno de
forma favorable a su salud, que les permita gozar más y mejor una vida en el
medio natural y social donde se desarrolla”. (Bruzos, S.C. 1991)
En
conclusión, de esta forma es como el individuo puede llegar a ser gestor de su
propio plan de prevención al saber cómo protegerse de factores que van en
desmedro de su salud integral. Ante este escenario es inevitable dar vuelta la
mirada hacia la escuela como ente donde las personas reciben educación de
manera sistemática y es preparada para la vida adulta. En donde por lógica
debieran ser instruidos en conocimiento sobre autocuidado a través de una
educación integral, tal como se ha establecido en algunos postulados de
educación en donde se estable que la educación integral debe introducir la
educación para la salud como cuestión prioritaria (Generalitat de Catalunya,
1984. Citado por Virós)
Virós
plantea que dentro de la escuela, el tema de la salud puede ser abordado de dos
formas; como materia especifica dentro del currículum, o bien
interdisciplinariamente… formando parte de la dinámica de la escuela durante
toda la jornada, favoreciendo los aprendizajes significativos haciéndolos más
fácilmente transferibles a los demás ámbitos de la vida. (Virós, 1993).
“Las
necesidades de la sociedad y del individuo hacen necesario el tratamiento de
ciertos temas con una perspectiva diferente. Son cuestiones relacionadas con la
vida diaria, con los derechos humanos, la paz, las relaciones sociales, la
discriminación sexual, racial, etc., que a sus contenidos específicos llevan
unidos una fuerte carga actitudinal y de valores que hacen difícil la adscripcióna
una única área o disciplina. Este componente actitudinal y de valores debe
desarrollarse en todas las disciplinas, y es el que «atraviesa» las líneas
verticales de las áreas de conocimiento. Este sentido corresponde a la primera
acepción del término transversalidad. Son temas transversales porque se
encuentran en todas las áreas o disciplinas, filtrándose y calando cada una de
ellas”. (Gavidia, V., 2001)
Los
contenidos actitudinales y valóricos deben ser desarrollados transversalmente,
porque su esencia los hacen unos magníficos conectores que dan sentido a los
saberes mientras los integran y crean un aprendizaje lleno de significado
práctico.
“Para educar
en salud es necesario concientizar, interiorizar e incorporar a nuestro estilo
de comportamiento psicosocial el hecho de que los seres humanos son amigos y
que deben hacer amorosamente el bien, y sólo cuando sean capaces de verse como
amigos y de ayudarse fraternalmente unos a otros, el corazón experimente
alegría y paz en abundancia, entonces -y sólo entonces- se podrá no sólo educar
en salud, sino también curar y rehabilitar de sus padecimientos físicos y
mentales a la humanidad sufriente”. (Duenas, J., 1999)
Ciertamente
es un tema que al ser abordado, se visualiza bastante lógico, pero ¿Qué tan
factible es en la práctica?, ¿el sistema escolar imperante, favorece la
educación para la salud tal como lo plantean los autores? Los invitamos a
reflexionar al respecto, hagan sus aportes compartiendo, quizás alguna
experiencia, positiva o negativa, que pueda enriquecer las prácticas en
nuestros respectivos trabajos.
Bibliografía
- Bruzos, S. C. (1991). Educación
para la salud en la escuela. Ediciones Díaz de Santos.
- Rozo de Arévalo, C. (2001). Educación
en salud. Aquichan, 1(1), 46-47.
- Virós, M. C. (1993). Educación para la
salud en la escuela. Aspectos a evaluar desde la educación física. Apunts:
Educación física y deportes, (31), 55-61.
- Delgado, M: Tercedor, P. (2002). Estrategias de intervención en
educación para la salud desde la Educación Física. Extraído desde: https://books.google.es/books?id=6WV3yw5Wr-oC&printsec=frontcover&hl=es&source=gbs_ge_summary_r&cad=0#v=onepage&q&f=false
- Ministerio de Educación.
(2013). Promoción
de la Salud en el marco de
la Educación para el Desarrollo Sustentable. Extraído
desde: http://www.mineduc.cl/usuarios/convivencia_escolar/doc/201309121727230.PromociondelaSalud-EDSMineduc.pdf
- Ministerio de Educación. Link:
http://www.convivenciaescolar.cl/index.php?id_portal=50
- Gavidia Catalán, Valentín. La
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- Duenas Becerra, Jesús. Educación para
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- Gavidia Catalán, Valentín. La transversalidad y la
escuela promotora de salud. Rev. Esp. Salud Publica [online].
2001, vol.75, n.6 [citado 2015-06-28], pp. 505-516. Disponible en:
<http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1135-57272001000600003&lng=es&nrm=iso>.
ISSN 1135-5727.
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