Comentarios sobre la Complejidad del Hombre
¿El reflejo del hombre que somos es producto de nuestra sociedad actual o más bien dicho la sociedad de hoy es el espejo del hombre complejo que somos? Ambas preguntas contribuyen a visualizar cómo se relaciona nuestro ser con el contexto en el que nos encontramos, ya que tal como menciona Luis Torres (2007), la complejidad del ser humano radica en variables internas, como su mente o conciencia y otras externas, que se relacionan con el medio ambiente. No cabe duda, que el entramado de interconexiones es realmente complejo, tal como lo plantea el paradigma simplificador de la realidad, donde el sentido de complejidad aporta una comprensión del ser humano como un ser paradójico que es, a la vez, ordenado y caótico, regular e irregular, contradictorio y borroso, en su personalidad y comportamiento. (Matamala, 2004)
Bajo este enfoque, la complejidad
humana radica en su diversidad, la cual necesariamente requiere de sistemas
integradores a la hora de estudiarla e incluso tratarla. La complejidad plantea que no podremos dar una explicación exhaustiva
de los fenómenos humanos sino integramos en red los diferentes niveles o
ámbitos suyos como lo biológico, lo psicológico, lo sociológico, lo ético, lo
económico, lo histórico, etc. En el
despliegue de nuestra cotidianidad vemos que todos estos registros se están
influenciando mutua e incesantemente a cada instante. Sabemos que las
enfermedades afectan lo social, que los fenómenos sociales afectan el curso de
la economía, que la economía afecta la ecología, que la evolución de los
fenómenos ecológicos afectan la biología, que la evolución de la biología incide
en la salud, y así sucesivamente
(Palacio C. & Ochoa F., 2009)
¿Cuál es la realidad que estamos
viviendo? Maturana (1996), plantea que todo lo que hacemos como seres humanos
modernos, a título individual, como entidades sociales, implica una respuesta
explícita o implícita a esta pregunta como base para los argumentos racionales
que empleamos para justificar nuestras acciones. El contexto
determina nuestro actuar diario, no nos obliga pero si nos determina y nos
puede llevar a tener hábitos que no queremos pero que debemos seguir
socialmente, tal como comentábamos en clases.
La complejidad de lo humano se manifiesta cuando
atendemos al hecho de que lo humano es tan sólo una instancia, un momento o un
nodo –tres maneras diferentes para expresar una misma idea–, de un conjunto
esencialmente abierto e indeterminado. La manera más sencilla de designar a
este conjunto es: medioambiente. Pero entonces es necesario reconocer que el
medioambiente tiene una connotación espacial y temporal al mismo tiempo.
(Maldonado C.,2009)
Continuando con la idea del párrafo anterior es que
podemos visualizar la complejidad del hombre desde el momento en que entendemos
que este es parte indivisible de un medio (“medio ambiente”), a tal punto que
el hombre toma la calidad como tal solo cuando está en relación dinámica con su
entorno (ecológica, social, cultural, histórica), Según Le Breton “El hombre es
solo un reflejo. Obtiene su espesor, su consistencia de la suma de vínculos con
sus compañeros” (Le Breton D, 1990)
sentencia que hace alusión a como la esfera
social da significado al hombre pero perfectamente es aplicable a otras
esferas como puede ser la cultural o como bien decíamos recién, a la dimensión
medio ambiental con todo el amplio espectro a la cual la palabra se refiere.
Podríamos decir entonces que somos quienes somos por acción y consecuencia de
qué y quienes nos rodean?
¿Qué es la Complejidad entonces?
Concordamos con Morin (1994), quién indica que es el tejido de eventos, acciones, interacciones, retroacciones,
determinaciones, azares, que constituyen nuestro mundo fenoménico. Pues
el ser humano es mucho más que la suma de las partes, el ser humano trasciende
de la individualidad y forma parte de un enorme sistema, ante el cual no somos
grandes o pequeños, sino una parte y al mismo tiempo un todo. La vida tiene que haberse vivido como parte
de una red de procesos cuya armonía no dependía exclusiva o primariamente de
ningún proceso particular, el pensamiento humano tiene que haber sido entonces
naturalmente sistémico, manejando un mundo en el que nada era en sí o por si
mismo, y en el que todo era lo que era en sus conexiones con todo lo demás.
(Maturana H., 1993)
Bibliografía:
- Le Breton, D (1990). Antropología del Cuerpo y la Modernidad 1ª edición – 2ª reimp. – Buenos Aires: Nueva Visión, 2002
- Maldonado, C.. (2009). Complejidad de los Sistemas Sociales: Un reto para las ciencias sociales. Cinta de moebio, (36), 146-157. Recuperado en 04 de junio de 2015, de http://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0717-554X2009000300001&lng=es&tlng=es. 10.4067/S0717-554X2009000300001.
- Matamala, F. M. (2004). El retorno de la complejidad y la nueva imagen del ser humano: hacia una psicología compleja. Revista interamericana de psicología= Interamerican journal of psychology, 38(1), 23-31.
- Maturana, H. R., & Romesín, H. M. (1996). La realidad: objetiva o construida? 2, Fundamentos biológicos del conocimiento (Vol. 2). Anthropos Editorial.
- Maturana H, Verden Zoller G. Amor y juego, fundamentos olvidados de lo humano. Santiago de Chile: Ed. Instituto de Terapia Cognitiva; 1993.
- Morin, E., & Pakman, M. (1994). Introducción al pensamiento complejo. Barcelona: Gedisa.
- Palacio, C., Ochoa F. Complejidad: una introducción. Ciênc. saúde coletiva [Internet]. 2011 [cited 2015 June 04] ; 16( Suppl 1 ): 831-836. Available from: http://www.scielo.br/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1413-81232011000700014&lng=en. http://dx.doi.org/10.1590/S1413-81232011000700014.
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