domingo, 7 de junio de 2015

Comentarios sobre la Complejidad del Hombre


¿El reflejo del hombre que somos es producto de nuestra sociedad actual o más bien dicho la sociedad de hoy es el espejo del hombre complejo que somos? Ambas preguntas contribuyen a visualizar cómo se relaciona nuestro ser con el contexto en el que nos encontramos, ya que tal como menciona Luis Torres (2007), la complejidad del ser humano radica en variables internas, como su mente o conciencia y otras externas, que se relacionan con el medio ambiente. No cabe duda, que el entramado de interconexiones es realmente complejo, tal como lo plantea el paradigma simplificador de la realidad, donde el sentido de complejidad aporta una comprensión del ser humano como un ser paradójico que es, a la vez, ordenado y caótico, regular e irregular, contradictorio y borroso, en su personalidad y comportamiento. (Matamala, 2004)

Bajo este enfoque, la complejidad humana radica en su diversidad, la cual necesariamente requiere de sistemas integradores a la hora de estudiarla e incluso tratarla. La complejidad plantea que no podremos dar una explicación exhaustiva de los fenómenos humanos sino integramos en red los diferentes niveles o ámbitos suyos como lo biológico, lo psicológico, lo sociológico, lo ético, lo económico, lo  histórico, etc. En el despliegue de nuestra cotidianidad vemos que todos estos registros se están influenciando mutua e incesantemente a cada instante. Sabemos que las enfermedades afectan lo social, que los fenómenos sociales afectan el curso de la economía, que la economía afecta la ecología, que la evolución de los fenómenos ecológicos afectan la biología, que la evolución de la biología incide en la salud,  y así sucesivamente (Palacio C. & Ochoa F., 2009)

¿Cuál es la realidad que estamos viviendo? Maturana (1996), plantea que todo lo que hacemos como seres humanos modernos, a título individual, como entidades sociales, implica una respuesta explícita o implícita a esta pregunta como base para los argumentos racionales que empleamos para justificar nuestras acciones. El contexto determina nuestro actuar diario, no nos obliga pero si nos determina y nos puede llevar a tener hábitos que no queremos pero que debemos seguir socialmente, tal como comentábamos en clases.

La complejidad de lo humano se manifiesta cuando atendemos al hecho de que lo humano es tan sólo una instancia, un momento o un nodo –tres maneras diferentes para expresar una misma idea–, de un conjunto esencialmente abierto e indeterminado. La manera más sencilla de designar a este conjunto es: medioambiente. Pero entonces es necesario reconocer que el medioambiente tiene una connotación espacial y temporal al mismo tiempo. (Maldonado C.,2009)

Continuando con la idea del párrafo anterior es que podemos visualizar la complejidad del hombre desde el momento en que entendemos que este es parte indivisible de un medio (“medio ambiente”), a tal punto que el hombre toma la calidad como tal solo cuando está en relación dinámica con su entorno (ecológica, social, cultural, histórica), Según Le Breton “El hombre es solo un reflejo. Obtiene su espesor, su consistencia de la suma de vínculos con sus compañeros” (Le Breton  D, 1990) sentencia que hace alusión a como la esfera  social da significado al hombre pero perfectamente es aplicable a otras esferas como puede ser la cultural o como bien decíamos recién, a la dimensión medio ambiental con todo el amplio espectro a la cual la palabra se refiere. Podríamos decir entonces que somos quienes somos por acción y consecuencia de qué y quienes nos rodean?

¿Qué es la Complejidad entonces? Concordamos con Morin (1994), quién indica que es el tejido de eventos, acciones, interacciones, retroacciones, determinaciones, azares, que constituyen nuestro mundo fenoménico. Pues el ser humano es mucho más que la suma de las partes, el ser humano trasciende de la individualidad y forma parte de un enorme sistema, ante el cual no somos grandes o pequeños, sino una parte y al mismo tiempo un todo. La vida tiene que haberse vivido como parte de una red de procesos cuya armonía no dependía exclusiva o primariamente de ningún proceso particular, el pensamiento humano tiene que haber sido entonces naturalmente sistémico, manejando un mundo en el que nada era en sí o por si mismo, y en el que todo era lo que era en sus conexiones con todo lo demás. (Maturana H., 1993)








Bibliografía:

  • Le Breton, D (1990). Antropología del Cuerpo y la Modernidad 1ª edición – 2ª reimp. – Buenos Aires: Nueva Visión, 2002
  • Maldonado, C.. (2009). Complejidad de los Sistemas Sociales: Un reto para las ciencias sociales. Cinta de moebio, (36), 146-157. Recuperado en 04 de junio de 2015, de http://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0717-554X2009000300001&lng=es&tlng=es. 10.4067/S0717-554X2009000300001.
  • Matamala, F. M. (2004). El retorno de la complejidad y la nueva imagen del ser humano: hacia una psicología compleja. Revista interamericana de psicología= Interamerican journal of psychology, 38(1), 23-31.
  • Maturana, H. R., & Romesín, H. M. (1996). La realidad: objetiva o construida? 2, Fundamentos biológicos del conocimiento (Vol. 2). Anthropos Editorial.
  • Maturana H, Verden Zoller G. Amor y juego, fundamentos olvidados de lo humano. Santiago de Chile: Ed. Instituto de Terapia Cognitiva; 1993.
  • Morin, E., & Pakman, M. (1994). Introducción al pensamiento complejo. Barcelona: Gedisa.
  • Palacio, C., Ochoa F. Complejidad: una introducción. Ciênc. saúde coletiva  [Internet]. 2011  [cited  2015  June  04] ;  16( Suppl 1 ): 831-836. Available from: http://www.scielo.br/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1413-81232011000700014&lng=en.  http://dx.doi.org/10.1590/S1413-81232011000700014.











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