domingo, 16 de agosto de 2015

Fanatismo, democracia en peligro.



Es común en nuestra sociedad que los infantes en especial varones tomen parte, a temprana edad, en materias de fútbol (con mayor preponderancia sobre otras actividades). Es común ver a bebés con camisetas de fútbol, un amplio mercado de artículos para niños en relación al mercado del fútbol y los medios tomando eso como un enganche para promocionar, vender o difundir. En las familias es común ver como el grupo familiar va influenciando al niño o niña en torno a qué equipo de fútbol debe seguir, a quien debe “defender” y sobre quienes son sus “rivales”. Paulatinamente se va generando un adoctrinamiento hacia el infante que va determinando su personalidad, su emocionalidad e incluso su relación social con los demás.

"Como actividad social el deporte hace parte de nuestro diario vivir. Los fanáticos se encuentran en el corazón de las organizaciones deportivas. Los eventos deportivos atraen las muchedumbres tanto a nivel mundial, nacional o regional. Las tasas de retransmisión televisiva o radiofónica se vuelven los barómetros del éxito comercial de un evento. Las comanditas, los derechos televisivos, y los productos derivados aparecen como unos productos indirectos imprescindibles (MacPherson, Garland et Haughey, 2000). En el corazón de los eventos deportivos se encuentran los espectadores, los televidentes y los fanáticos. El éxito comercial de las organizaciones deportivas se funda en la presencia de los fanáticos" (Bousquet, 2010).

El niño tiene como su primer referente a su núcleo familiar, que por cierto es la influencia más fuerte, y estamos viendo que desde ese núcleo está emanando un mensaje fanatizado, el cual exacerba el actuar e irracionaliza el pensar. Dicho estado es propicio y fructífero para realizar conexiones con otras cosas, como sucede en nuestro país, Chile, en donde se utiliza el fanatismo por el fútbol como llave de entrada para llamar al consumo de productos y servicios que nada tienen que ver con el deporte, pero ocupa la irracionalidad del fanático para, a través de mensajes e imagines emotivas, acercarlo con el producto o generarle una necesidad, afectando su capacidad de decisión.

Esta suerte de fanatización temprana, inconscientemente implantada por su núcleo familiar, está fuertemente impregnada con la idea implícita de que es natural aceptar la idea preconcebida del otro poniéndola por encima de la propia idea o concepción, como una manera de justificar la inclusión dentro de un “grupo” (equipo de fútbol, estilo de música, religión, partido político, etc) para así validarme dentro de la sociedad, en resumen, acogiéndome a  la colectividad por no sentir que mi individualidad importa y aporta.

La instauración de este concepto en las mentes inmaduras de los pequeños incuba la posibilidad de mantener esa tendencia en la vida adulta, conservando y diseminando esta tendencia hacia el adoctrinamiento sin reflexión y cuestionamiento. La definición de "fanático", dice sobre la persona que defiende con tenacidad desmedida sus creencias u opiniones. Llegando al punto de la radicalización de sus actos en pos de defender la idea en la cual cree ciegamente. Se caracteriza también al fanático, como una persona que no acepta o tolera el punto de vista divergente hacia su idea y no contempla la aceptación y el respeto como elementos valorables dentro del debate. Desde el punto de vista psicológico, el fanático asienta sus bases en la necesidad de seguridad y resguardando esa sensación es que defiende la postura o el colectivo que se la otorga, “Se trata de una especie de compensación frente a un sentimiento de inferioridad”. Lo que genera un constante estado de tensión entre su idea sesgada y lo violento de la oposición externa.
El hincha que llega envuelto en una bandera… nunca viene solo, acompañado de un ciempiés humano, en donde el humillado se hace humillante y da miedo el miedoso… la omnipotencia del Domingo, conjura la vida obediente del resto de la semana, la cama sin deseo, el empleo sin vocación o el ningún empleo, liberado por un día el fanático tiene mucho que vengar. (Galeano, 2010)
Es así como el fútbol comienza a transformarse en un acompañante diario de la población. Podemos ver que el mercado y los medios se han encargado de colocar a este deporte en un pedestal donde los menos aventajados económicamente han colocado sus ojos como una posibilidad para escapar de esta situación. Los padres fanáticos, que crían hijos fanáticos, impregnan tanto esta pasión que comienzan a ver a sus niños como catapultas hacia un futuro mejor. Meneses (2013) nos muestra como los padres pueden proyectar en sus hijos sus sueños, pasiones y en este caso, fanatismo. En un extracto se señala lo siguiente: "Desde que el niño aprendió a caminar, el padre empezó a regalarle pelotas de fútbol, zapatos, camisetas. Kevin iba a ser lo que William no había podido ser." (p.26)

"El mundo moderno de los adultos, las exigencias de movilidad social (y en la mayoría de casos por supervivencia), llevan a los padres a trabajar y poner mayor atención en los mensajes y objetos que circulan en el mercado de consumo suntuario, en vez de tomar atención a sus relaciones parentales o comunitarias" ( Rozas, 2000 )

En este sentido los medios de comunicación han funcionado como grandes aliados en generar estos sueños en los hombres y mujeres que ven a través de sus pantallas como existen jóvenes que se dedicaron a tiempo completo a esta disciplina y que así como le ocurre a la gran mayoría de la población, comenzaron "pichangueando" en las canchas improvisadas de la población.

Son estas historias de dedicación, de riesgo y aventura las que promueven en el hincha la creencia de que sus hijos pueden ser los próximos héroes de sus hogares, de su población y de su país.
Desde que el fútbol comenzó a ser el deporte de la población más popular y seguido a esto, los medios postularon la accesibilidad de cualquier joven talentoso y dedicado, han crecido cada vez más los niños que abandonan estudios y las ganas por experimentar en otras disciplinas deportivas, todo esto por sentir que tienen el deber de salvar a sus familias de la pobreza.

"Los niños construyen sus identidades en un medio que los pasa por alto, hasta que logran notoriedad pública: hasta que son alguien" (Rozas, 2000)

Creemos que por lo expuesto, el fanatismo en edades tempranas va en desmedro de las posibilidades de desarrollo de los niños/as, ya que fundamenta una mentalidad de inferioridad con tintes de agresividad y sienta bases para la no inclusión de actos democráticos como medio para la sociabilización. Ante este escenario se torna fácil que grupos fanáticos, fundamentalistas, partidistas, etc., puedan seguir trabajando en las mentes de estos niños, ahora ya adultos, e imponer estándares de “vida” que bajo la aceptación sumisa van desalojando a tan bello concepto de su real significado.

En relación a esto la escuela tiene mucho que decir y hacer, en ambos sentidos esta puede ser una institución reafirmante o remediante de la situación. Reafirmante por el hecho que existen modelos educativos que poco espacio le dan a la reflexión y se centran en seguir implantando ideas preconcebidas con un nulo reflexionamiento y menor cuestionamiento. Por otro lado surgen también esfuerzos delicados por implantar la reafirmación de la personalidad de los alumnos mediante el llamado a la crítica reflexiva como medio para modificar democráticamente la realidad existente. En esta opinión tan profundamente particular, ambas situaciones llaman a la tensionalidad, una por un lado aceptando sin a veces querer aceptar y la otra ofreciendo un camino que seguramente enaltecerá el espíritu del individuo pero que en su camino deberá enfrentar posiciones que desgastarán su espíritu, pudiendo conducirlo a un estado donde peligre su buen vivir.








Bibliografía

  • Galeano, E. (2010). El fútbol a sol y sombra. Siglo XXI de España Editores.
  • Madrid, M. E. (2007). El derecho a la infancia y la comunidad de indagación. Revista de educación y pensamiento, (14), 6-12.
  • Meneses, J. P.(2013). Niños Futbolistas. Blackie Books. Chile. El padre (pp. 25-29). Recuperadodesde http://www.elboomeran.com/upload/ficheros/obras/nios_futbolistas__seleccin.pdf
  • Rozas, C. (2000). Consumo, identidad social y violencia. Ultima década8(13), 141-150. Recuperado en 15 de julio de 2015, de http://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0718-22362000000200008&lng=es&tlng=es. 10.4067/S0718-22362000000200008.
  • Bousquet, J. (2010). Hacia un acercamiento más contemporáneo del fanatismo deportivo. Revista EAN, (69), 176-183.                                                                         Recuperado desde: http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0120-81602010000200012&lng=en&tlng=es. .

domingo, 9 de agosto de 2015

¿Juego o experiencia de flujo como fuente de salud?
La felicidad y su efecto orgánico positivo



En oportunidades anteriores dilucidamos que el juego puede ser considerado como una actividad fuente de salud. En su vivencia se generan influencias positivas desde lo emocional y que aquello traspasaba la línea hasta impactar en el organismo, en su cuerpo denso, en su fisiología parafraseando a Chopra (1997). Hoy queremos plantear una nueva perspectiva y es que el jugar corresponde también a una experiencia óptima de flujo.

La experiencia óptima de flujo es la oportunidad de vivir una circunstancia más allá de lo ordinario y el juego corresponde a ello, pero para entender mejor cual es la relación entre flujo y jugar es que debemos apreciar, que es flujo: Este se entiende como el estado en el cual las personas se hallan tan involucradas en una actividad que nada más parece importarles; la experiencia, por si misma, es tan placentera que las personas la realizan incluso aunque tenga un gran coste, por el puro motivo de hacerla (Csikszentmihalyi, 2000).

De acuerdo a la definición anterior, una experiencia óptima de flujo califica perfectamente como una forma de trance, de acuerdo con lo que dice Antwander (2009).
Es el conjunto de manifestaciones psico-fisiológicas que ocurren en una persona cuando su mente se encuentra totalmente absorta o focalizada en una determinada experiencia. Si estamos concentrados o focalizados en algo, y hacemos gestos de manera automática, nuestra mente inconsciente empieza a tener devaneos, empieza a divagar
El ser humano, necesita de actividades que lo saquen fuera de la realidad “seria”, de la dimensión en que debe ser productivo para generar aportes a la sociedad que evoluciona y que necesita crecimiento económico. Bajo esta necesidad es que generamos un sinfín de actividades llenas de creatividad, de metáfora, de dispersión y libertad que podemos llamar de distintas maneras.

Es bajo esta visión que podemos entender la “diversión” como todo aquello que nos lleva a esa dimensión subjetiva, incierta e inacabada que siempre estaremos intentando resolver para volver a crear incertidumbre y así mantener alimentada nuestra inherente necesidad por divertirnos.

Antonio Gutiérrez (2000) en su artículo “Metáfora e Ironía. Claves de la razón vital”, cita en muchas oportunidades al filósofo José Ortega y Gasset quien postula sobre la necesidad del hombre de descansar del mundo real, de crear instancias donde este se pueda abstraer y divertir. Según Ortega el juego es la mejor creación del ser humano para escapar de los pesares de la vida real.

Con el paso del tiempo hemos sabido aprovechar no solo la naturaleza como proveedor de diversión, también sabemos cómo darle el sentido lúdico a todo lo que creamos, nuestros mundos han evolucionado a la par y hoy poseemos infinitas posibilidades de lograr nuestros estados de flujo. Lo que quizás en un comienzo eran actividades concretas, que podían ocurrir de manera concertada o en lugares específicos, hoy en día lo hemos modificado, incrementando dichas actividades para hacer nuestra realidad tangible, soportable y divertida.

Lo importante de todo esto, es lograr alcanzar dichos mundos. Debemos escapar de cuando a en cuando para disfrutar de nuestras metáforas, de aquello que nos separa de la “seriedad” e incita a nuestra alma a jugar, a soñar, a reír y a liberarse.

Para divertirnos, para huir de esta vida, es necesario que otro mundo absorba nuestra atención, otro mundo que no sea realidad, pues si lo fuese, de nuevo encontraríamos la misma seriedad y pesadumbre que en el mundo que pretendíamos evitar y no merecería la pena el viaje.” (Gutiérrez, A. 2000).

No cabe duda que desde esta definición se vislumbran elementos esenciales del JUEGO, tales como el placer, la inmersión total, la falta de propositividad, la pérdida de noción del tiempo y otros elementos que tienen lugar por el efecto de dichas variables, pero al ver el juego como una experiencia de flujo nace la posibilidad de ver un poco más allá en el sentido de entender que no solo jugar es fuente de salud fisiológica.

Por este motivo es importante mencionar que el autor en cuestión afirma que no solo el juego produce flujo (Csikszentmihalyi, 2000) sino que también existen otras actividades que producen flujo como el sexo, la música, los deportes, la danza, entre otras, en este sentido cualquier actividad que ofrezca la posibilidad de salir de la experiencia ordinaria puede ser un agente gatillante de experiencia óptima.
Con estos antecedentes comparativos nos preguntamos entonces ¿Cómo estar en flujo? Sin lugar a dudas un planteamiento que destaca en la teoría de Csikszentmihalyi, confluye en la temática de lo adecuado del desafío para con las habilidades del ser humano que desempeña alguna actividad que produce flujo. Siendo la dialógica entre habilidad y desafío un punto destacado de los planteamientos del autor, éste elabora un plano donde gráfica esta dialógica, definiendo a su vez el canal de flujo. El desarrollar alguna actividad que nos apasione conlleva en su hacer vivenciar, ansiedad, aburrimiento o flujo, por esto la interacción de habilidades y desafío debe ser proveedora para el ser humano de la oportunidad de actuar.

El desafío debe ser óptimo y concordante con las habilidades del ser humano para no producir las sensaciones negativas en el individuo que pretende fluir. Encontrar la actividad que nos apasiona no es solo una bendición para nuestra existencia al parecer al igual que el JUEGO, alguna otra actividad que amemos hacer y nos produzca felicidad es una forma de estar saludables, jugar y hacer lo que amamos nos mantiene equilibrados, y en la línea del encuentro del sentido de la vida… ser felices.
Si cualquier actividad que absorba al ser humano de la realidad cotidiana puede producir flujo, ¿Podemos decir que el juego es flujo? ¿Podemos decir que cualquier actividad que me haga feliz en la vida es fluir? ¿Acaso la vida es un juego? ¿Cuándo fluimos en actividades que nos apasionan estamos jugando?

Otra mirada es ver esa capacidad de gozar y disfrutar el momento vivido a través del juego, desde el punto de vista de la ludicidad, donde nuestra capacidad de sentir, expresar y comunicar se interrelacionan, con la finalidad de sentir placer y divertirse. La ludicidad sería una actitud de acompañamiento, un estado mental de apertura hacia una situación. A esa situación, cuando el resultado de un diseño o una escenificación, le llamaremos juego. (Huizinga, 1957).

¿Está en inmersión total Miguel cuando está realizando su pirueta más aclamada en diábolo? ¿Está en flujo placentero Carolina cuando va a máxima velocidad dentro de su carrera? ¿Está Cristian M. compenetrado con su energía, fluyendo hacia un estado de felicidad al momento de levantar una barra olímpica? ¿Está Cristian C. completamente liberado y feliz al tocar con maestría algún tema en su batería? ¿Está Antonio viviendo una experiencia óptima al participar de Rubikos momentos? ¿Está Eduardo completamente feliz al encestar una de tres puntos o romper marcas con su bicicleta?

Es que acaso en esos momentos, ¿Somos felices? ¿Somos saludables? ¿Estamos inmersos en una experiencia óptima? ¿Cómo hacer al momento de enfrentarnos al proceso de enseñanza-aprendizaje que nuestros estudiantes se sientan felices?




Bibliografía

  • Chopra, D. (1997). Cuerpos sin edad, mentes sin tiempo. Crown Pub.
  • Csikszentmihalyi, M. (2000). Fluir una psicología de la felicidad. Editorial Kairós, Barcelona. España.
  • Huizinga, J. (1957). Homo ludens. Editorial Alianza. Madrid. España
  • Gutierrez, A. (2000). Metáfora e Ironía. Claves de la razón vital. Revista de filosofía, N°20. 107-123. Sevilla. España.
  • Orta-Cantón, A; Sicilia-Camacho, A. (2015). Investigando los momentos óptimos en el deporte: una revisión del constructo flow. Revista Brasileira de Ciências do Esporte, 37(1), 96-103. 
  • Mesurado, B. (2009). Comparación de tres modelos teóricos explicativos del constructo experiencia óptima o flow. Interdisciplinaria, Buenos Aires, v. 26.
  • Antwander, Paul. (2009). Autohipnosis, Entrene su mente. RIL® Editores, Providencia, Santiago de Chile. 



domingo, 2 de agosto de 2015

Obesidad, una enfermedad comercial



La Obesidad es un problema creciente junto a otras Enfermedades Crónicas No Transmisibles (ECNT) y aunque hace tan sólo un siglo era una enfermedad más, hoy alcanza niveles alarmantes y se posiciona como una pandemia que cada día tiene más fuerza, afectando a nuestra sociedad en edades cada vez más tempranas. La Organización Mundial de la Salud (OMS) define sobrepeso y obesidad como “una acumulación anormal o excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud”.

“El sobrepeso y la obesidad son el quinto factor principal de riesgo de muerte en el mundo. Cada año mueren por lo menos 2,8 millones de personas adultas como consecuencia del sobrepeso o la obesidad. Además, el 44% de la carga de diabetes, el 23% de la carga de cardiopatías isquémicas y el 41% de la carga de algunos cánceres son atribuibles al sobrepeso y la obesidad” (OMS, 2012). La causa fundamental del sobrepeso y la obesidad es un “desequilibrio energético entre calorías consumidas y gastadas” (OMS). Hoy en día la gente, en todo el mundo ha aumentado la ingesta de alimentos hipercalóricos, los cuales son ricos en grasa, sal y azúcares, pero son pobres en vitaminas, minerales y otros micronutrientes y ha dejado de hacer Actividad Física (AF). Esto se debe a la naturaleza sedentaria de muchos trabajos, de las nuevas maneras de desplazamiento y de una creciente urbanización. Frecuentemente los cambios de alimentación y AF se deben a los cambios ambientales y sociales concomitantes al desarrollo y como consecuencia de precarias o ausentes políticas de apoyo en sectores como la salud, agricultura, transporte, planeamiento urbano, medio ambiente, procesamiento, distribución y comercialización de alimentos y educación.

Para poder entender este tema expondremos varias realidades y contextos que convergen, para incrementar y hacer más complejo el gran tema de la obesidad.

En el año 2014 se estrena un documental llamado “Fed Up”, que muestra la realidad de tres niños norteamericanos luchando contra la obesidad y otras enfermedades metabólicas que han aparecido debido a problemas alimenticios. Uno de los aspectos más alarmantes es aquel que ocurre dentro de las escuelas y familias, quienes al contrario de proveerles buenos hábitos y protegerlos de aquello que el mercado les ofrece, los alimentan en cada comida del día con muchos productos altos en azúcar, grasas y sal. El documental nos enseña como los almuerzos en las escuelas dejaron de ser caseros y por el contrario, solo se sirven productos provenientes de grandes cadenas de “comida chatarra” y en los pasillos se observan numerosas máquinas dispensadoras de golosinas. En los hogares el panorama no es tan distinto ya que los padres poseen una desinformación con respecto a los alimentos “libres de azúcar o grasas” y por sobre todo con las porciones que sus hijos deben consumir.

Si nos remitimos a nuestro país, el escenario no es tan agresivo, pero está avanzando aceleradamente. Si bien las escuelas no sirven comidas tan elevadas en grasa, los kioscos dentro de la escuela siguen vendiendo productos que no aportan a una dieta saludable desde el punto de vista de los nutrientes como aporte para los sustratos necesarios en los procesos metabólicos cotidianos.

Creemos como personas inmersas en el mundo de la salud que podemos intervenir desde nuestros conocimientos para tratar de que esta pandemia no siga creciendo dentro de nuestra población. Si bien el documental muestra la realidad de los niños, el problema de la obesidad por mala nutrición, es algo que afecta a toda la población. Dentro de la escuela, lo ideal es poder hacer un trabajo multidisciplinario entre todos los docentes y que cada uno pueda aportar desde sus distintas materias en pro de generar hábitos saludables en los estudiantes, ya que no basta con que el niño haga las cosas correctamente en la escuela, también debe replicar estas prácticas fuera de ella y en cualquier lugar que se encuentre. También entendemos que para que lo anterior se cumpla debemos incluir al principal núcleo afectivo de los niños, la familia. El trabajo con ellos, será una gran herramienta contra la obesidad a partir de la enseñanza de buenas prácticas alimenticias. Pero los mayores conflictos se presentan cuando son estos mismos quienes no desean participar de las distintas propuestas que ofrece la educación. “…Ciertas facetas del ambiente en el hogar son más fuertemente correlacionadas con el uso de estrategias de comportamiento para una alimentación saludable que otras variables, como la aculturación”. (Schmied, E.  2014).

Y ¿Qué hace Chile al respecto? Finalmente el Estado, ofrece alternativas para vencer la obesidad a partir del movimiento, de la AF y de instalaciones para que las personas puedan ejercitarse. Programas como “Elige Vivir Sano”, “Escuelas Deportivas Integrales” entre otras, pero esto no resuelve nuestro gran problema ya que esto no es solo culpa de la escuela y su sistema, hay algo más profundo y hablamos del núcleo de la sociedad “La Familia”. El rol de la familia  y los pares del niño es otra posible causa que complica el escenario de la obesidad infantil en los reforzamientos inconscientes que el mundo adulto le da al pequeño en relación a su conducta y la comida. Por ejemplo: una madre que le da una “inofensiva” frutilla azucarada a su hijo, sin conocer el potencial adictivo de esta ni medir la consecuente alteración en la percepción de los sabores en el niño. De este modo, al darle una fruta que ya contiene naturalmente fructosa (más dulce que cualquier otro monosacárido), con una adición de azúcar (fructosa + glucosa), estará provocando un daño a largo plazo en el pequeño. 

Las tres principales causales que, según los especialistas en el área, explican las altas tasas de obesidad que presenta nuestro país son sedentarismo, cambios en la dieta nutricional y malos hábitos alimenticios. El 2012, la Encuesta Nacional de Salud de Chile (ENS) reveló que el 39% de los mayores de 15 años tiene sobrepeso y que 300 mil personas padecen obesidad mórbida. 

 Los malos hábitos alimenticios se pueden ver comúnmente en las fiestas de cumpleaños y otras celebraciones tanto infantiles como adultas, alimentos muy calóricos y poco valor nutricional, en edades tempranas estamos diciendo al niño que la felicidad y el “azúcar” van de la mano y una puede llevar a la otra. Esto sumando a la poca AF es un triste legado que estamos dando a las próximas generaciones.

Nuviala (2003) menciona que existe una relación entre la AF de los padres y madres con respecto a los hábitos de actividad física de sus hijos. Si el niño vive con padres sedentarios y existe una mala dieta en el hogar, difícilmente será en un futuro alguien diferente, pues sus modelos a seguir afectarán su conducta. También es importante el rol que tienen los amigos y la gente que lo rodea fuera del hogar, ya que muchas veces los niños se dejan llevar por lo que hacen sus pares, para integrar algún grupo o sentirse parte de algo.

¿Y qué hace el cuarto poder sobre este tema?,  veamos que hacen los medios para solucionar o empeorar el problema. Los medios bombardean diariamente a una población desinformada y despreocupada con nuevas estrategias de marketing que están dirigidas a conectarse con nuestro inconsciente y buscan nuestro consumo obediente, que pronto se transforma en hábito, para dar paso a la adicción. En Noviembre del 2011, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) dio a conocer estadísticas respecto a la obesidad en la población adulta a nivel mundial. Según este sondeo, Chile se ubicaba en el cuarto lugar de las naciones con mayor sobrepeso.

Los medios no ofrecen mucha ayuda al ver comprometidos sus intereses “genuinamente” (gracias al libre mercado, los medios de comunicación entregan al mejor postor la oportunidad de captar clientes, obteniendo ganancias exorbitantes por concepto de anuncios publicitarios), al estar inmersos en un mercado, donde sus servicios pueden ser pagados por compañías que invierten cantidades abismantes en marketing, para captar (esclavizar), clientes (adictos), jóvenes, que obviamente mientras más jóvenes sean, mayores dividendos le reportarán a la industria en una proyección de tiempo, ya sea con un consumo constante o incrementado.

En contra posición a esto y dando un ejemplo de protección y claridad en lo que a prioridades se refiere, se encuentra México, que tiene una particular y gran propuesta digna de imitar, pues constituye un gran ejemplo en este contexto al prohibir que las compañías enfoquen sus campañas de marketing a los menores, utilizando caricaturas o figuras atractivas para ellos como anzuelo para sus “alimentos” procesados que buscan más que generar un gusto hacia sus productos, una adicción, mediante elevados niveles de azúcar, grasas saturadas o incluso sal.

Todo lo anterior sumado al estilo de vida actual favorece el desarrollo de la obesidad. Comida rápida, TV, videojuegos, escaleras mecánicas. Las comodidades de hoy en día, si bien ayudan en muchos aspectos, fomentan los dos principales factores de la obesidad: una mala alimentación que conlleva un aumento calórico de la ingesta alimentaria y una disminución del gasto calórico diario. Gutiérrez et al. (Gutiérrez et al., 2003) presenta los factores que podrían estar relacionados a la obesidad donde menciona el bajo gasto de energía, el uso de la televisión y las comodidades del hogar como factores importantes en el comportamiento sedentario de las personas y como consecuencia en su obesidad.

En Chile, Francisco Mardones (Mardones, 2010) en su estudio “Obesidad en la niñez en chile: un tema pendiente” señaló el análisis del “Foresight Report” el cual incluyó las causas de la obesidad excesiva y concluyó que se debe principalmente a una “susceptibilidad biológica latente que interactúa con un entorno cambiante, que incluye los estilos de vida sedentarios y la abundancia aumentada de la dieta”.

Ahora tenemos bastantes argumentos y sabemos que hay que hacer, pero, ¿Cómo lo transmitimos a la sociedad que desconoce todo esto?

Creemos que ese punto no solo recae en nuestra labor, aunque seamos  la punta de lanza del cambio, y tratemos de esparcir la palabra creando consciencia en nuestros contextos, somos realistas al afirmar que no podemos solos, pues esta es una labor multidisciplinaria y por tanto debe ser llevada a cabo por un equipo conformado por especialistas de diversas áreas. En esta titánica y compleja labor es responsabilidad de todos, no solo de nosotros como especialistas de la actividad física, sino también de la familia, gobierno, empresas alimenticias, televisión, entre otros. Ya que como sociedad no hemos logrado combatir este problema y de seguir así, los años venideros serán más oscuros que bellos.




Bibliografía


  • Chile Saludable, Oportunidades y Desafíos de Innovación, Volumen I; Fundación Chile, Elige Vivir Sano, Fundación de la Familia, Collect GFK; 2012.
  • Gutiérrez-Fisac, J. L., Regidor, E., López García, E., Banegas Banegas, J. R., & Rodríguez Artalejo, F. (2003). La epidemia de obesidad y sus factores relacionados: el caso de España. Cad Saúde Pública, 19(S1), 101-10.
  • Ibáñez A, Luis. (2007). El Problema de la Obesidad en América. Revista chilena de cirugía59(6), 399-400. Recuperado en 02 de agosto de 2015, de http://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0718-40262007000600001&lng=es&tlng=es. 10.4067/S0718-40262007000600001.
  • Mardones Santander, F. (2010). Obesidad en la niñez en Chile: un tema pendiente.
  • Nuviala, A., Juan, F. R., & García-Montes, M. E. (2003). Tiempo libre, ocio y actividad física en los adolescentes. La influencia de los padres. Retos. Nuevas tendencias en Educación Física, Deporte y Recreación, 6, 13-20.
  • Obesidad y sobrepeso. Organización Mundial de la  Salud (OMS) Mayo 2012. Visitado en: http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs311/es/ en Abril de 2013.
  • Soechtig, Stephanie. (directora). Olson, Sarah; Marson, Eve; Lazure, Kristin, Gibson Sarah; Couric, Katie y David,Laurie. (productores). (2014).Fed Up, "[Documental]" ,"Nueva York: RADiUS TWC & Atlas Films"
  • Emily A. Schmied, Humberto Parada, Lucy A. Horton, Hala Madanat and Guadalupe X. Ayala. Family Support Is Associated With Behavioral Strategies for Healthy Eating Among Latinas. Health Education & Behavior 2014, Vol 41(1) 34–41.
  • Pérez-Salgado, Diana, Rivera-Márquez, José Alberto, & Ortiz-Hernández, Luis. (2010). Publicidad de alimentos en la programación de la televisión mexicana: ¿los niños están más expuestos?. Salud Pública de México52(2), 119-126. Recuperado en 02 de agosto de 2015, de http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0036-36342010000200003&lng=es&tlng=es..
  • Rada, Pedro, Avena, Nicole M., Hoebel, Bartley G.,( 2005) “Adicción” al Azúcar: ¿Mito o Realidad? Revisión Rev Venez Endocrinol Metab 3 (2): 2-12.

domingo, 26 de julio de 2015

El JUEGO como fuente de salud


Queridos (as) amigos (as) que visitan nuestro blog, en el contexto de la salud y en una nueva mirada más allá de lo convencional farmacológico, compartimos una reflexión de una de las actividades humanas, “El JUEGO” que al parecer es fuente de salud. Acerca de esta aseveración se trae a colación una de las características del juego, que corresponde a que éste es placer y alegría. “El juego es una actividad voluntaria o una ocupación ejecutada dentro de ciertos límites fijados de tiempo y lugar, de acuerdo con reglas libremente aceptadas como absolutamente acatables, cuyo fin está en sí mismo y se acompaña de sentimientos de tensión, gozo y conciencia de que es “diferente” de la “vida cotidiana”. (Huizinga, citado por Mandoki, 2006, p. 169). Otro autor plantea que el juego es una forma natural de expresión y comprensión de los esquemas de conocimiento que tienen los niños, de tal forma que observarlos permite conocer lo que de verdad cree el niño sobre las cosas que juega. (Sarlé, P. 2001)

Lo que define al juego es que uno juega sin razón, y que no debe haber razón para jugar. Jugar es razón suficiente, en él está el placer de la acción libre, sin trabas, con la dirección que el jugador quiere darle, que tanto se parece al arte, al impulso creador. (Lin Yutang, citado por Trigo y De La Piñera. 2000)

Existe una renombrada definición de salud de la (OMS) y que define de manera precisa y simple lo que significa estar saludable, la cual enuncia que es el “Completo estado de bienestar físico, psíquico y social, y no solo la ausencia de una enfermedad”. El JUEGO es una experiencia placentera y alegre, ambas sensaciones se encuentran presentes en quienes dan cuenta de salud en lo psíquico y también en lo social. Junto a tales afirmaciones, la pregunta que surge es ¿En qué medida el juego afecta a la salud?

Los pensamientos, sentimientos y emociones afectan al cuerpo definiendo si una persona es saludable o no; al respecto, Deepak, el neuroendocrinólogo indio, enuncia en la cuarta idea del nuevo paradigma que propone: La bioquímica del cuerpo es un producto de la conciencia. Creencias, pensamiento y emociones crean las reacciones químicas que sostienen la vida en cada célula. Una célula envejecida es el resultado final de la conciencia que ha olvidado como mantenerse nueva (Chopra, 1997).

Efectivamente el JUEGO es, junto al amor, uno de los fundamentos olvidados de lo humano (Maturana, 2003), que a pesar de ser fuente de expresión que permite mantenerse nuevo, ha quedado relegado a un segundo plano en una sociedad donde impera un paradigma dualista y patriarcal. “Lo que nos enseña el nuevo paradigma es que las emociones no son hechos fugaces, aislados en el espacio mental; son expresiones de la conciencia, materia fundamental de la vida” (Chopra, 1997). La persona es un organismo integrado, con dimensiones que se comunican y que probablemente sean sólo una construcción humana que busca analizar para entenderse mejor; en este sentido Chopra agrega que, “Nuestras células escuchan constantemente a nuestros pensamientos y se ven cambiadas por ellos. Un ataque de depresión puede causar desastres en el sistema inmunológico, enamorarse puede fortalecerlo” (Chopra, 1997).

El placer y alegría que ofrece la vivencia lúdica es una fuente de salud, de hecho “Se puede demostrar que las tasas de muerte por cáncer y por enfermedades cardíacas son más altas entre las personas que padecen tensiones psicológicas, y más baja entre quienes tienen un fuerte sentido de resolución y bienestar” (Chopra, 1997). El bienestar interno que se vivencia en la libertad del JUEGO fortalece, porque el deleite, la alegría y la satisfacción que se experimenta mientras acontece el juego, es fuente de vitalidad, nutriente saludable y existencial.

Una de las manifestaciones de la alegría es la risa, y esta es una acción que se ve en todo JUEGO; aquella expresión facial es la estrella reluciente de la vivencia lúdica, y no es solo facial sino que corresponde a un gesto total de la persona, tan total que juega un papel preponderante en las ámbitos de la salud antes mencionados. Al respecto, “La risa combate el insomnio, y el apetito desmesurado. Reír resulta beneficioso para el corazón, las vías respiratorias, el aparato digestivo, el sistema nervioso y estimula las defensas del organismo” (Serra, 1997 citado por Trigo et al., 1999, p. 110), además, cuando somos capaces de meditar en la sonrisa interior, generamos endorfina, sustancias bioquímicas que se localizan en el cerebro, y que en el momento de reír empiezan a circular a través de la sangre. Ello facilita el desbloqueo energético desechando así las toxinas emocionales que portamos en el cuerpo, a partir de ahí conectamos con nuestra sabiduría interior. (Serra, 1997 citado por Trigo et al., 1999: 110).

Para que la risa se produzca, Se activa el hemisferio izquierdo primero y luego el derecho antes de que el buen humor se manifieste de modo externo. No es escasa la bibliografía referente a los beneficios del buen humor, entre los cuales se cuentan: psicológicos, inmunológicos, respiratorios, circulatorios, hormonales, musculoesqueléticos, comunicacionales, digestivos, descanso y sueño. En referencia a lo psíquico, la risa moviliza nuestras vísceras, despierta una especial energía interior que alimenta y retroalimenta, el corazón late con mayor vigor y la respiración parece entrecortarse por la emoción que la acompaña; como un verdadero desbloqueador, libera y al mismo tiempo protege, contagia e invita a la complicidad con un otro.

El juego, grandioso momento de libertad de todos los seres vivos. Estos minutos u horas logran generar en nosotros emociones que nos llenan de energía, de alegría, de integración con los otros a mi lado y que por supuesto, nos dan libertad. Esta libertad del alma, de esa libertad en la que tan bien se menciona “a nuestro niño interior”. Dejamos que este niño se divierta, que escape del deber ser y del deber hacer que exigen los años, la experiencia ganada, las cárceles de la madurez, de la seriedad y del “ser productivo”.

El juego nos enfrenta con nuestros límites emocionales, físicos y sociales. Llegamos a un punto donde nos cuestionamos si debemos dejarnos llevar, si es prudente mostrarnos tal cual somos y compartir con el otro aquella esencia que mantenemos oculta en el diario vivir y que finalmente se logra expresar en su completa expresión a través de esta energizante actividad llamada juego. Este nos hace libre, dejamos fluir aquella energía vital que nos inyecta de cada vez más a medida que la dejamos ir. Nos libera de todo aquel mundo que nos exige formalidades, estructuras, jerarquías y expectativas sociales.

¿Porque al jugar dejamos ir al “niño interior”? ¿En qué momento el juego deja de formar parte del hombre adulto? El hecho de que jugar sea visto como un acto infantil, le ha quitado la posibilidad al ser humano de disfrutar de su cuerpo en contacto con el espacio y con el mundo que lo rodea, le ha quitado la gran posibilidad de recargarse de esa energía vital que se obtiene de las sonrisas, de las incertidumbres, de la adrenalina y del relajo completo. Los niños se caracterizan por jugar de forma espontánea, sin reglas, sin nombres, sin prejuicios y entregándose por completo a esos momentos. El niño está feliz, relajado, lleno de energía y mantiene ese espíritu durante todo momento interactuando de forma positiva con el mundo e inyectando de este mismo positivismo a los otros. “Así, lo que en cierto sentido puede ayudar a que un individuo sea más libre en el marco del juego, puede trascender el terreno de éste, haciendo que el individuo sea más libre con respecto a ciertos aspectos de su vida.” (Argüello, 2010)

Lo que esta autora expresa debe ser uno de los mejores beneficios que se obtiene de jugar. La idea de que a través de esta actividad podamos traspasar estas emociones y actitudes a todos los otros ámbitos en que nos desarrollamos, nos llevaría a estar menos reprimidos, estresados, a sociabilizar más con el mundo que habitamos, a irradiar energía y sencillamente, a ser más positivos al igual que logran hacerlo los niños.

En definitiva el JUEGO es salud porque en el placer y alegría que le son propias, se juega el bien- estar. Las ideas presentadas son claras, se evidencia entonces que la emoción es un incidente directo a la fisiología de nuestro cuerpo, mas ¿Es suficiente esta pequeña propuesta? Quizás surgen muchas más preguntas y quisiéramos visualizarlas junto a ustedes para poder encontrar las respuestas en nuestro compartir.

Amigos (as), al parecer el juego en su alegría y placer favorecen el sistema inmune ¿Pero en qué medida lo hace? ¿Cuáles son los procesos endocrinos que producen esta positiva consecuencia? ¿Cómo la bioquímica del cuerpo está determinada por la conciencia? ¿Cuáles y cómo son estos procesos? ¿Es el juego en su risa, en su inmersión total una situación tensa estimulatoriamente eficaz que produce un estrés positivo, asegurando la adaptación?

Los invitamos a pensar y ayudarnos a responder estos cuestionamientos de años.








Bibliografía:
  • Argüello, C. (2010). El juego como práctica de la libertad: La imposición y la construcción de reglas. Voces y Silencios: Revista Latinoamericana de Educación, Vol. 1, No. 2, 141-157
    ISSN: 2215-8421
  • Chopra, D. (1997). Cuerpos sin edad, mentes sin tiempo. Crown Pub.
  • Mandoki, K. (2006). Prácticas estéticas e identidades sociales: Prosaica II (Vol. 2). Siglo XXI.
  • Maturana, H. R., & Verden-Zöller, G. (2003). Amor y juego: fundamentos olvidados de lo humano, desde el patriarcado a la democracia. JC Sáez Editor.
  • O.M.S. (1948). Constitución de la O.M.S. Ginebra: Organización Mundial de la Salud. Disponible en http://www.who.int/governance/eb/who_constitution_sp.pdf
  • Ruiz Gómez, M. Carmen et al . Terapias complementarias en los cuidados: Humor y risoterapia. Index Enferm, Granada, v. 14, n. 48-49, jun. 2005. Disponible en <http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1132-12962005000100008&lng=es&nrm=iso>. accedido en 27 jul. 2015.
  • Sarlé, P. (2001). Juego y aprendizaje escolar. Los rasgos del juego en la educación infantil. Buenos Aires: Novedades Educativas.
  • Trigo, E., Alvarez, M., Aragunde, J. L., García, J., Graña, L., Fernández, D., & Sánchez, M. (1999). Creatividad y motricidad. Barcelona: Inde. ISBN: 84-95114-82-8
  • Trigo, E., & de la Piñera, S. (2000). Manifestaciones de la motricidad.

sábado, 18 de julio de 2015

La Corporeidad


El cuerpo es una palabra, que podemos utilizar como un medio, como un nexo entre el pasado, el presente y el futuro, es el mundo en el que habitamos y desde donde percibimos la realidad externa, que al ser vista como una red o un conjunto de procesos, no es tan externa, es conexión entre lo que sentimos y lo que pensamos, es un medio para comunicarnos con el medio externo, es nuestra forma de expresión y por tanto es arte que transmite y genera emociones, desde otra mirada podemos comprender el cuerpo desde la epistemología de la motricidad humana y hablar de corporeidad que de manera simple corresponde al “somos nosotros como seres en el mundo”

Pero ¿Cómo entender la corporeidad de manera profunda? “En las sociedades tradicionales el ser humano está mezclado con el cosmos, con la naturaleza, con la comunidad y la imagen del cuerpo es una imagen de sí, alimentadas con las materias primas que componen la naturaleza y el cosmos, es una especie de indistinción.” (Le Breton, 2002)

¿Conexiones? ¿Complejidad del ser humano? ¿Somos o poseemos un cuerpo? Para Zubiri (1986) somos una complejidad, una serie de 7 notas que responden a la visión dualista de dividir el cuerpo en dos. Quizás suene paradójica la visión contestataria de decir que no estamos divididos en dos y que efectivamente somos una unidad indivisible compuesta por 7 cuerpos, más esos elementos solo se dividen para hacernos conscientes de nuestra multidimensionalidad interna porque se determinan para entender que efectivamente jamás estamos divididos, y es en la misma explicación que se ve la complejidad del ser humano, pues somos seres físicos, mágicos, culturales, emocionales, mentales, inconscientes y trascendentes.

¿Conciencia? Es aquí donde nos enfrentamos a situaciones donde tomamos conciencia de nuestro cuerpo, que somos cuerpo, cuando nos enfrentamos a diversas situaciones o factores externos, tales como situaciones que nos causan dolor o malestar: Lesiones, cambios físicos, discapacidad. También cuando existe una norma estética de determinadas características corporales a nivel social, nos hacen cuestionarnos y tomar consciencia de nuestro cuerpo. Todo esto, se ve acentuado a través de los medios de comunicación, una vez que ya estamos conscientes de nuestro cuerpo, nos preguntamos si realmente lo estamos respetando y satisfaciendo las necesidades que presenta.

Cada uno siente que respeta su cuerpo, pero desde una visión que a veces no responde a lo que por sentido común se entiende cuidar y respetar el cuerpo. Lo respetamos en la medida que nos sentimos felices y plenos con nuestras acciones, pero no lo cuidamos desde la perspectiva fisiológica al consumir o dejar de consumir ciertas sustancias, líquidos o alimentos, Intentamos satisfacer nuestras necesidades, organizando nuestro tiempo para poder hacer todas las actividades que involucran sentirnos bien: hacer deporte, compartir con otros, alimentarnos, descansar, entre muchas otras. Nos movemos por la necesidad de dar respuesta a todas nuestras necesidades y esto permite una relación de nuestro cuerpo y mente, pues el cuerpo no termina para que comience otra dimensión, sino que se conecta y difumina con ellas.

Aceptando la importancia del todo, no se debe ver como parte de una dualidad, no se debe separar lo que somos. El cuerpo nos completa, nos integra, no es "una" parte, sino que es parte de nosotros, es un medio de expresión y podrá cumplir esta misión en la medida que dejemos de restringirlo y lo aceptemos, integrando aquellas circunstancias, situaciones y desafíos, si cambiamos el contexto o el enfoque, seremos nosotros, quienes determinemos las circunstancias de la vida cotidiana. No se trata de ser utópico, sino optimista, pues no sólo la vida cotidiana nos determina, somos parte de esa vida y sería muy triste pensar que no podemos ser determinantes en ella.

¿Somos conscientes de las limitantes y posibilidades que nuestro propio cuerpo nos entrega? A partir de la cultura, los invitamos a cuestionar y responder esta pregunta, recordando la premisa de que no sólo poseemos, sino más bien, somos cuerpo.

Bibliografía
  • Dawkins, Richard. El gen egoísta; Juana Robles (Trad.); Versión española de la nueva edición inglesa de la obra The selfish gene, publicada por Oxford University Press; Edit. Salvat S. A. Barcelona, 1993. 288 p. ISBN: 84-345-8880-3
  • Maslow, A.H. (1943). A theory of human motivation. Pyschological Review, Vol. 50, pp. 370-396. Recuperado en 8 de julio de 2015, de http://psychclassics.yorku.ca/Maslow/motivation.htm
  • Capra, Fritjof. Sabiduría insólita. Conversaciones con personajes notables; Enric Tremps(Trad.) 2a Ed., Barcelona: Edit. Kairós, 1988. 394 p. ISBN: 84-7245-322-7
  • Ribeiro, Lair. La comunicación eficaz; Juan Bastanzo (Trad.) Ediciones Urano S.A. 1994. 155 p. ISBN: 84-7953-086-3
  • Johnson, Felipe. (2011). El cuerpo como posibilidad de la vida: el modo de despliegue del mundo concreto. Alpha (Osorno), (33), 115-130. Recuperado en 8 de julio de 2015, de http://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0718-22012011000200009&lng=es&tlng=es.. 10.4067/S0718-22012011000200009.
  • Montenegro Medina, María Angélica, Ornstein Letelier, Claudia, & Tapia Ilabaca, Patricia Angélica. (2006). Cuerpo y corporalidad desde el vivenciar femenino. Acta bioethica, 12(2), 165-168. Recuperado en 8 de julio de 2015, de http://www.scielo.cl/scielo.phpscript=sci_arttext&pid=S1726569X2006000200004&lng=es&tlng=es.. 10.4067/S1726-569X2006000200004.
  • Bohórquez, F. , Trigo, E., (2006). Corporeidad energía y trascendencia, somos siete cuerpos (identidades o notas). Revista pensamiento educativo, 38 75 – 93.
  • Abarca, Mireia; Marzo, Lourdes & Sala, Josefina (2002). La educación emocional y la interacción profesor/a-alumno/a. Revista Electrónica Interuniversitaria de Formación del Profesorado, 5(3). Recuperado de http://www.aufop.org/publica/reifp/02v5n3.asp






martes, 30 de junio de 2015

“La enfermedad hace agradable la salud...” (Eráclito de Efeso)

La Corporeidad


El cuerpo es una palabra, que podemos utilizar como un medio, como un nexo entre el pasado, el presente y el futuro, es el mundo en el que habitamos y desde donde percibimos la realidad externa, que al ser vista como una red o un conjunto de procesos, no es tan externa, es conexión entre lo que sentimos y lo que pensamos, es un medio para comunicarnos con el medio externo, es nuestra forma de expresión y por tanto es arte que transmite y genera emociones, desde otra mirada podemos comprender el cuerpo desde la epistemología de la motricidad humana y hablar de corporeidad que de manera simple corresponde al “somos nosotros como seres en el mundo”

Pero ¿Cómo entender la corporeidad de manera profunda? “En las sociedades tradicionales el ser humano está mezclado con el cosmos, con la naturaleza, con la comunidad y la imagen del cuerpo es una imagen de sí, alimentadas con las materias primas que componen la naturaleza y el cosmos, es una especie de indistinción.” (Le Breton, 2002)

¿Conexiones? ¿Complejidad del ser humano? ¿Somos o poseemos un cuerpo? Para Zubiri (1986) somos una complejidad, una serie de 7 notas que responden a la visión dualista de dividir el cuerpo en dos. Quizás suene paradójica la visión contestataria de decir que no estamos divididos en dos y que efectivamente somos una unidad indivisible compuesta por 7 cuerpos, más esos elementos solo se dividen para hacernos conscientes de nuestra multidimensionalidad interna porque se determinan para entender que efectivamente jamás estamos divididos, y es en la misma explicación que se ve la complejidad del ser humano, pues somos seres físicos, mágicos, culturales, emocionales, mentales, inconscientes y trascendentes.

¿Conciencia? Es aquí donde nos enfrentamos a situaciones donde tomamos conciencia de nuestro cuerpo, que somos cuerpo, cuando nos enfrentamos a diversas situaciones o factores externos, tales como situaciones que nos causan dolor o malestar: Lesiones, cambios físicos, discapacidad. También cuando existe una norma estética de determinadas características corporales a nivel social, nos hacen cuestionarnos y tomar consciencia de nuestro cuerpo. Todo esto, se ve acentuado a través de los medios de comunicación, una vez que ya estamos conscientes de nuestro cuerpo, nos preguntamos si realmente lo estamos respetando y satisfaciendo las necesidades que presenta.

Cada uno siente que respeta su cuerpo, pero desde una visión que a veces no responde a lo que por sentido común se entiende cuidar y respetar el cuerpo. Lo respetamos en la medida que nos sentimos felices y plenos con nuestras acciones, pero no lo cuidamos desde la perspectiva fisiológica al consumir o dejar de consumir ciertas sustancias, líquidos o alimentos, Intentamos satisfacer nuestras necesidades, organizando nuestro tiempo para poder hacer todas las actividades que involucran sentirnos bien: hacer deporte, compartir con otros, alimentarnos, descansar, entre muchas otras. Nos movemos por la necesidad de dar respuesta a todas nuestras necesidades y esto permite una relación de nuestro cuerpo y mente, pues el cuerpo no termina para que comience otra dimensión, sino que se conecta y difumina con ellas.

Aceptando la importancia del todo, no se debe ver como parte de una dualidad, no se debe separar lo que somos. El cuerpo nos completa, nos integra, no es "una" parte, sino que es parte de nosotros, es un medio de expresión y podrá cumplir esta misión en la medida que dejemos de restringirlo y lo aceptemos, integrando aquellas circunstancias, situaciones y desafíos, si cambiamos el contexto o el enfoque, seremos nosotros, quienes determinemos las circunstancias de la vida cotidiana. No se trata de ser utópico, sino optimista, pues no sólo la vida cotidiana nos determina, somos parte de esa vida y sería muy triste pensar que no podemos ser determinantes en ella.

¿Somos conscientes de las limitantes y posibilidades que nuestro propio cuerpo nos entrega? A partir de la cultura, los invitamos a cuestionar y responder esta pregunta, recordando la premisa de que no sólo poseemos, sino más bien, somos cuerpo.







Bibliografía
  • Dawkins, Richard. El gen egoísta; Juana Robles (Trad.); Versión española de la nueva edición inglesa de la obra The selfish gene, publicada por Oxford University Press; Edit. Salvat S. A. Barcelona, 1993. 288 p. ISBN: 84-345-8880-3
  • Maslow, A.H. (1943). A theory of human motivation. Pyschological Review, Vol. 50, pp. 370-396. Recuperado en 8 de julio de 2015, de http://psychclassics.yorku.ca/Maslow/motivation.htm
  • Capra, Fritjof. Sabiduría insólita. Conversaciones con personajes notables; Enric Tremps(Trad.) 2a Ed., Barcelona: Edit. Kairós, 1988. 394 p. ISBN: 84-7245-322-7
  • Ribeiro, Lair. La comunicación eficaz; Juan Bastanzo (Trad.) Ediciones Urano S.A. 1994. 155 p. ISBN: 84-7953-086-3
  • Johnson, Felipe. (2011). El cuerpo como posibilidad de la vida: el modo de despliegue del mundo concreto. Alpha (Osorno), (33), 115-130. Recuperado en 8 de julio de 2015, de http://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0718-22012011000200009&lng=es&tlng=es.. 10.4067/S0718-22012011000200009.
  • Montenegro Medina, María Angélica, Ornstein Letelier, Claudia, & Tapia Ilabaca, Patricia Angélica. (2006). Cuerpo y corporalidad desde el vivenciar femenino. Acta bioethica, 12(2), 165-168. Recuperado en 8 de julio de 2015, de http://www.scielo.cl/scielo.phpscript=sci_arttext&pid=S1726569X2006000200004&lng=es&tlng=es.. 10.4067/S1726-569X2006000200004.
  • Bohórquez, F. , Trigo, E., (2006). Corporeidad energía y trascendencia, somos siete cuerpos (identidades o notas). Revista pensamiento educativo, 38 75 – 93.
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