domingo, 16 de agosto de 2015

Fanatismo, democracia en peligro.



Es común en nuestra sociedad que los infantes en especial varones tomen parte, a temprana edad, en materias de fútbol (con mayor preponderancia sobre otras actividades). Es común ver a bebés con camisetas de fútbol, un amplio mercado de artículos para niños en relación al mercado del fútbol y los medios tomando eso como un enganche para promocionar, vender o difundir. En las familias es común ver como el grupo familiar va influenciando al niño o niña en torno a qué equipo de fútbol debe seguir, a quien debe “defender” y sobre quienes son sus “rivales”. Paulatinamente se va generando un adoctrinamiento hacia el infante que va determinando su personalidad, su emocionalidad e incluso su relación social con los demás.

"Como actividad social el deporte hace parte de nuestro diario vivir. Los fanáticos se encuentran en el corazón de las organizaciones deportivas. Los eventos deportivos atraen las muchedumbres tanto a nivel mundial, nacional o regional. Las tasas de retransmisión televisiva o radiofónica se vuelven los barómetros del éxito comercial de un evento. Las comanditas, los derechos televisivos, y los productos derivados aparecen como unos productos indirectos imprescindibles (MacPherson, Garland et Haughey, 2000). En el corazón de los eventos deportivos se encuentran los espectadores, los televidentes y los fanáticos. El éxito comercial de las organizaciones deportivas se funda en la presencia de los fanáticos" (Bousquet, 2010).

El niño tiene como su primer referente a su núcleo familiar, que por cierto es la influencia más fuerte, y estamos viendo que desde ese núcleo está emanando un mensaje fanatizado, el cual exacerba el actuar e irracionaliza el pensar. Dicho estado es propicio y fructífero para realizar conexiones con otras cosas, como sucede en nuestro país, Chile, en donde se utiliza el fanatismo por el fútbol como llave de entrada para llamar al consumo de productos y servicios que nada tienen que ver con el deporte, pero ocupa la irracionalidad del fanático para, a través de mensajes e imagines emotivas, acercarlo con el producto o generarle una necesidad, afectando su capacidad de decisión.

Esta suerte de fanatización temprana, inconscientemente implantada por su núcleo familiar, está fuertemente impregnada con la idea implícita de que es natural aceptar la idea preconcebida del otro poniéndola por encima de la propia idea o concepción, como una manera de justificar la inclusión dentro de un “grupo” (equipo de fútbol, estilo de música, religión, partido político, etc) para así validarme dentro de la sociedad, en resumen, acogiéndome a  la colectividad por no sentir que mi individualidad importa y aporta.

La instauración de este concepto en las mentes inmaduras de los pequeños incuba la posibilidad de mantener esa tendencia en la vida adulta, conservando y diseminando esta tendencia hacia el adoctrinamiento sin reflexión y cuestionamiento. La definición de "fanático", dice sobre la persona que defiende con tenacidad desmedida sus creencias u opiniones. Llegando al punto de la radicalización de sus actos en pos de defender la idea en la cual cree ciegamente. Se caracteriza también al fanático, como una persona que no acepta o tolera el punto de vista divergente hacia su idea y no contempla la aceptación y el respeto como elementos valorables dentro del debate. Desde el punto de vista psicológico, el fanático asienta sus bases en la necesidad de seguridad y resguardando esa sensación es que defiende la postura o el colectivo que se la otorga, “Se trata de una especie de compensación frente a un sentimiento de inferioridad”. Lo que genera un constante estado de tensión entre su idea sesgada y lo violento de la oposición externa.
El hincha que llega envuelto en una bandera… nunca viene solo, acompañado de un ciempiés humano, en donde el humillado se hace humillante y da miedo el miedoso… la omnipotencia del Domingo, conjura la vida obediente del resto de la semana, la cama sin deseo, el empleo sin vocación o el ningún empleo, liberado por un día el fanático tiene mucho que vengar. (Galeano, 2010)
Es así como el fútbol comienza a transformarse en un acompañante diario de la población. Podemos ver que el mercado y los medios se han encargado de colocar a este deporte en un pedestal donde los menos aventajados económicamente han colocado sus ojos como una posibilidad para escapar de esta situación. Los padres fanáticos, que crían hijos fanáticos, impregnan tanto esta pasión que comienzan a ver a sus niños como catapultas hacia un futuro mejor. Meneses (2013) nos muestra como los padres pueden proyectar en sus hijos sus sueños, pasiones y en este caso, fanatismo. En un extracto se señala lo siguiente: "Desde que el niño aprendió a caminar, el padre empezó a regalarle pelotas de fútbol, zapatos, camisetas. Kevin iba a ser lo que William no había podido ser." (p.26)

"El mundo moderno de los adultos, las exigencias de movilidad social (y en la mayoría de casos por supervivencia), llevan a los padres a trabajar y poner mayor atención en los mensajes y objetos que circulan en el mercado de consumo suntuario, en vez de tomar atención a sus relaciones parentales o comunitarias" ( Rozas, 2000 )

En este sentido los medios de comunicación han funcionado como grandes aliados en generar estos sueños en los hombres y mujeres que ven a través de sus pantallas como existen jóvenes que se dedicaron a tiempo completo a esta disciplina y que así como le ocurre a la gran mayoría de la población, comenzaron "pichangueando" en las canchas improvisadas de la población.

Son estas historias de dedicación, de riesgo y aventura las que promueven en el hincha la creencia de que sus hijos pueden ser los próximos héroes de sus hogares, de su población y de su país.
Desde que el fútbol comenzó a ser el deporte de la población más popular y seguido a esto, los medios postularon la accesibilidad de cualquier joven talentoso y dedicado, han crecido cada vez más los niños que abandonan estudios y las ganas por experimentar en otras disciplinas deportivas, todo esto por sentir que tienen el deber de salvar a sus familias de la pobreza.

"Los niños construyen sus identidades en un medio que los pasa por alto, hasta que logran notoriedad pública: hasta que son alguien" (Rozas, 2000)

Creemos que por lo expuesto, el fanatismo en edades tempranas va en desmedro de las posibilidades de desarrollo de los niños/as, ya que fundamenta una mentalidad de inferioridad con tintes de agresividad y sienta bases para la no inclusión de actos democráticos como medio para la sociabilización. Ante este escenario se torna fácil que grupos fanáticos, fundamentalistas, partidistas, etc., puedan seguir trabajando en las mentes de estos niños, ahora ya adultos, e imponer estándares de “vida” que bajo la aceptación sumisa van desalojando a tan bello concepto de su real significado.

En relación a esto la escuela tiene mucho que decir y hacer, en ambos sentidos esta puede ser una institución reafirmante o remediante de la situación. Reafirmante por el hecho que existen modelos educativos que poco espacio le dan a la reflexión y se centran en seguir implantando ideas preconcebidas con un nulo reflexionamiento y menor cuestionamiento. Por otro lado surgen también esfuerzos delicados por implantar la reafirmación de la personalidad de los alumnos mediante el llamado a la crítica reflexiva como medio para modificar democráticamente la realidad existente. En esta opinión tan profundamente particular, ambas situaciones llaman a la tensionalidad, una por un lado aceptando sin a veces querer aceptar y la otra ofreciendo un camino que seguramente enaltecerá el espíritu del individuo pero que en su camino deberá enfrentar posiciones que desgastarán su espíritu, pudiendo conducirlo a un estado donde peligre su buen vivir.








Bibliografía

  • Galeano, E. (2010). El fútbol a sol y sombra. Siglo XXI de España Editores.
  • Madrid, M. E. (2007). El derecho a la infancia y la comunidad de indagación. Revista de educación y pensamiento, (14), 6-12.
  • Meneses, J. P.(2013). Niños Futbolistas. Blackie Books. Chile. El padre (pp. 25-29). Recuperadodesde http://www.elboomeran.com/upload/ficheros/obras/nios_futbolistas__seleccin.pdf
  • Rozas, C. (2000). Consumo, identidad social y violencia. Ultima década8(13), 141-150. Recuperado en 15 de julio de 2015, de http://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0718-22362000000200008&lng=es&tlng=es. 10.4067/S0718-22362000000200008.
  • Bousquet, J. (2010). Hacia un acercamiento más contemporáneo del fanatismo deportivo. Revista EAN, (69), 176-183.                                                                         Recuperado desde: http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0120-81602010000200012&lng=en&tlng=es. .

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