domingo, 2 de agosto de 2015

Obesidad, una enfermedad comercial



La Obesidad es un problema creciente junto a otras Enfermedades Crónicas No Transmisibles (ECNT) y aunque hace tan sólo un siglo era una enfermedad más, hoy alcanza niveles alarmantes y se posiciona como una pandemia que cada día tiene más fuerza, afectando a nuestra sociedad en edades cada vez más tempranas. La Organización Mundial de la Salud (OMS) define sobrepeso y obesidad como “una acumulación anormal o excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud”.

“El sobrepeso y la obesidad son el quinto factor principal de riesgo de muerte en el mundo. Cada año mueren por lo menos 2,8 millones de personas adultas como consecuencia del sobrepeso o la obesidad. Además, el 44% de la carga de diabetes, el 23% de la carga de cardiopatías isquémicas y el 41% de la carga de algunos cánceres son atribuibles al sobrepeso y la obesidad” (OMS, 2012). La causa fundamental del sobrepeso y la obesidad es un “desequilibrio energético entre calorías consumidas y gastadas” (OMS). Hoy en día la gente, en todo el mundo ha aumentado la ingesta de alimentos hipercalóricos, los cuales son ricos en grasa, sal y azúcares, pero son pobres en vitaminas, minerales y otros micronutrientes y ha dejado de hacer Actividad Física (AF). Esto se debe a la naturaleza sedentaria de muchos trabajos, de las nuevas maneras de desplazamiento y de una creciente urbanización. Frecuentemente los cambios de alimentación y AF se deben a los cambios ambientales y sociales concomitantes al desarrollo y como consecuencia de precarias o ausentes políticas de apoyo en sectores como la salud, agricultura, transporte, planeamiento urbano, medio ambiente, procesamiento, distribución y comercialización de alimentos y educación.

Para poder entender este tema expondremos varias realidades y contextos que convergen, para incrementar y hacer más complejo el gran tema de la obesidad.

En el año 2014 se estrena un documental llamado “Fed Up”, que muestra la realidad de tres niños norteamericanos luchando contra la obesidad y otras enfermedades metabólicas que han aparecido debido a problemas alimenticios. Uno de los aspectos más alarmantes es aquel que ocurre dentro de las escuelas y familias, quienes al contrario de proveerles buenos hábitos y protegerlos de aquello que el mercado les ofrece, los alimentan en cada comida del día con muchos productos altos en azúcar, grasas y sal. El documental nos enseña como los almuerzos en las escuelas dejaron de ser caseros y por el contrario, solo se sirven productos provenientes de grandes cadenas de “comida chatarra” y en los pasillos se observan numerosas máquinas dispensadoras de golosinas. En los hogares el panorama no es tan distinto ya que los padres poseen una desinformación con respecto a los alimentos “libres de azúcar o grasas” y por sobre todo con las porciones que sus hijos deben consumir.

Si nos remitimos a nuestro país, el escenario no es tan agresivo, pero está avanzando aceleradamente. Si bien las escuelas no sirven comidas tan elevadas en grasa, los kioscos dentro de la escuela siguen vendiendo productos que no aportan a una dieta saludable desde el punto de vista de los nutrientes como aporte para los sustratos necesarios en los procesos metabólicos cotidianos.

Creemos como personas inmersas en el mundo de la salud que podemos intervenir desde nuestros conocimientos para tratar de que esta pandemia no siga creciendo dentro de nuestra población. Si bien el documental muestra la realidad de los niños, el problema de la obesidad por mala nutrición, es algo que afecta a toda la población. Dentro de la escuela, lo ideal es poder hacer un trabajo multidisciplinario entre todos los docentes y que cada uno pueda aportar desde sus distintas materias en pro de generar hábitos saludables en los estudiantes, ya que no basta con que el niño haga las cosas correctamente en la escuela, también debe replicar estas prácticas fuera de ella y en cualquier lugar que se encuentre. También entendemos que para que lo anterior se cumpla debemos incluir al principal núcleo afectivo de los niños, la familia. El trabajo con ellos, será una gran herramienta contra la obesidad a partir de la enseñanza de buenas prácticas alimenticias. Pero los mayores conflictos se presentan cuando son estos mismos quienes no desean participar de las distintas propuestas que ofrece la educación. “…Ciertas facetas del ambiente en el hogar son más fuertemente correlacionadas con el uso de estrategias de comportamiento para una alimentación saludable que otras variables, como la aculturación”. (Schmied, E.  2014).

Y ¿Qué hace Chile al respecto? Finalmente el Estado, ofrece alternativas para vencer la obesidad a partir del movimiento, de la AF y de instalaciones para que las personas puedan ejercitarse. Programas como “Elige Vivir Sano”, “Escuelas Deportivas Integrales” entre otras, pero esto no resuelve nuestro gran problema ya que esto no es solo culpa de la escuela y su sistema, hay algo más profundo y hablamos del núcleo de la sociedad “La Familia”. El rol de la familia  y los pares del niño es otra posible causa que complica el escenario de la obesidad infantil en los reforzamientos inconscientes que el mundo adulto le da al pequeño en relación a su conducta y la comida. Por ejemplo: una madre que le da una “inofensiva” frutilla azucarada a su hijo, sin conocer el potencial adictivo de esta ni medir la consecuente alteración en la percepción de los sabores en el niño. De este modo, al darle una fruta que ya contiene naturalmente fructosa (más dulce que cualquier otro monosacárido), con una adición de azúcar (fructosa + glucosa), estará provocando un daño a largo plazo en el pequeño. 

Las tres principales causales que, según los especialistas en el área, explican las altas tasas de obesidad que presenta nuestro país son sedentarismo, cambios en la dieta nutricional y malos hábitos alimenticios. El 2012, la Encuesta Nacional de Salud de Chile (ENS) reveló que el 39% de los mayores de 15 años tiene sobrepeso y que 300 mil personas padecen obesidad mórbida. 

 Los malos hábitos alimenticios se pueden ver comúnmente en las fiestas de cumpleaños y otras celebraciones tanto infantiles como adultas, alimentos muy calóricos y poco valor nutricional, en edades tempranas estamos diciendo al niño que la felicidad y el “azúcar” van de la mano y una puede llevar a la otra. Esto sumando a la poca AF es un triste legado que estamos dando a las próximas generaciones.

Nuviala (2003) menciona que existe una relación entre la AF de los padres y madres con respecto a los hábitos de actividad física de sus hijos. Si el niño vive con padres sedentarios y existe una mala dieta en el hogar, difícilmente será en un futuro alguien diferente, pues sus modelos a seguir afectarán su conducta. También es importante el rol que tienen los amigos y la gente que lo rodea fuera del hogar, ya que muchas veces los niños se dejan llevar por lo que hacen sus pares, para integrar algún grupo o sentirse parte de algo.

¿Y qué hace el cuarto poder sobre este tema?,  veamos que hacen los medios para solucionar o empeorar el problema. Los medios bombardean diariamente a una población desinformada y despreocupada con nuevas estrategias de marketing que están dirigidas a conectarse con nuestro inconsciente y buscan nuestro consumo obediente, que pronto se transforma en hábito, para dar paso a la adicción. En Noviembre del 2011, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) dio a conocer estadísticas respecto a la obesidad en la población adulta a nivel mundial. Según este sondeo, Chile se ubicaba en el cuarto lugar de las naciones con mayor sobrepeso.

Los medios no ofrecen mucha ayuda al ver comprometidos sus intereses “genuinamente” (gracias al libre mercado, los medios de comunicación entregan al mejor postor la oportunidad de captar clientes, obteniendo ganancias exorbitantes por concepto de anuncios publicitarios), al estar inmersos en un mercado, donde sus servicios pueden ser pagados por compañías que invierten cantidades abismantes en marketing, para captar (esclavizar), clientes (adictos), jóvenes, que obviamente mientras más jóvenes sean, mayores dividendos le reportarán a la industria en una proyección de tiempo, ya sea con un consumo constante o incrementado.

En contra posición a esto y dando un ejemplo de protección y claridad en lo que a prioridades se refiere, se encuentra México, que tiene una particular y gran propuesta digna de imitar, pues constituye un gran ejemplo en este contexto al prohibir que las compañías enfoquen sus campañas de marketing a los menores, utilizando caricaturas o figuras atractivas para ellos como anzuelo para sus “alimentos” procesados que buscan más que generar un gusto hacia sus productos, una adicción, mediante elevados niveles de azúcar, grasas saturadas o incluso sal.

Todo lo anterior sumado al estilo de vida actual favorece el desarrollo de la obesidad. Comida rápida, TV, videojuegos, escaleras mecánicas. Las comodidades de hoy en día, si bien ayudan en muchos aspectos, fomentan los dos principales factores de la obesidad: una mala alimentación que conlleva un aumento calórico de la ingesta alimentaria y una disminución del gasto calórico diario. Gutiérrez et al. (Gutiérrez et al., 2003) presenta los factores que podrían estar relacionados a la obesidad donde menciona el bajo gasto de energía, el uso de la televisión y las comodidades del hogar como factores importantes en el comportamiento sedentario de las personas y como consecuencia en su obesidad.

En Chile, Francisco Mardones (Mardones, 2010) en su estudio “Obesidad en la niñez en chile: un tema pendiente” señaló el análisis del “Foresight Report” el cual incluyó las causas de la obesidad excesiva y concluyó que se debe principalmente a una “susceptibilidad biológica latente que interactúa con un entorno cambiante, que incluye los estilos de vida sedentarios y la abundancia aumentada de la dieta”.

Ahora tenemos bastantes argumentos y sabemos que hay que hacer, pero, ¿Cómo lo transmitimos a la sociedad que desconoce todo esto?

Creemos que ese punto no solo recae en nuestra labor, aunque seamos  la punta de lanza del cambio, y tratemos de esparcir la palabra creando consciencia en nuestros contextos, somos realistas al afirmar que no podemos solos, pues esta es una labor multidisciplinaria y por tanto debe ser llevada a cabo por un equipo conformado por especialistas de diversas áreas. En esta titánica y compleja labor es responsabilidad de todos, no solo de nosotros como especialistas de la actividad física, sino también de la familia, gobierno, empresas alimenticias, televisión, entre otros. Ya que como sociedad no hemos logrado combatir este problema y de seguir así, los años venideros serán más oscuros que bellos.




Bibliografía


  • Chile Saludable, Oportunidades y Desafíos de Innovación, Volumen I; Fundación Chile, Elige Vivir Sano, Fundación de la Familia, Collect GFK; 2012.
  • Gutiérrez-Fisac, J. L., Regidor, E., López García, E., Banegas Banegas, J. R., & Rodríguez Artalejo, F. (2003). La epidemia de obesidad y sus factores relacionados: el caso de España. Cad Saúde Pública, 19(S1), 101-10.
  • Ibáñez A, Luis. (2007). El Problema de la Obesidad en América. Revista chilena de cirugía59(6), 399-400. Recuperado en 02 de agosto de 2015, de http://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0718-40262007000600001&lng=es&tlng=es. 10.4067/S0718-40262007000600001.
  • Mardones Santander, F. (2010). Obesidad en la niñez en Chile: un tema pendiente.
  • Nuviala, A., Juan, F. R., & García-Montes, M. E. (2003). Tiempo libre, ocio y actividad física en los adolescentes. La influencia de los padres. Retos. Nuevas tendencias en Educación Física, Deporte y Recreación, 6, 13-20.
  • Obesidad y sobrepeso. Organización Mundial de la  Salud (OMS) Mayo 2012. Visitado en: http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs311/es/ en Abril de 2013.
  • Soechtig, Stephanie. (directora). Olson, Sarah; Marson, Eve; Lazure, Kristin, Gibson Sarah; Couric, Katie y David,Laurie. (productores). (2014).Fed Up, "[Documental]" ,"Nueva York: RADiUS TWC & Atlas Films"
  • Emily A. Schmied, Humberto Parada, Lucy A. Horton, Hala Madanat and Guadalupe X. Ayala. Family Support Is Associated With Behavioral Strategies for Healthy Eating Among Latinas. Health Education & Behavior 2014, Vol 41(1) 34–41.
  • Pérez-Salgado, Diana, Rivera-Márquez, José Alberto, & Ortiz-Hernández, Luis. (2010). Publicidad de alimentos en la programación de la televisión mexicana: ¿los niños están más expuestos?. Salud Pública de México52(2), 119-126. Recuperado en 02 de agosto de 2015, de http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0036-36342010000200003&lng=es&tlng=es..
  • Rada, Pedro, Avena, Nicole M., Hoebel, Bartley G.,( 2005) “Adicción” al Azúcar: ¿Mito o Realidad? Revisión Rev Venez Endocrinol Metab 3 (2): 2-12.

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