Obesidad, una enfermedad comercial
La Obesidad
es un problema creciente junto a otras Enfermedades Crónicas No Transmisibles
(ECNT) y aunque hace tan sólo un siglo era una enfermedad más, hoy alcanza
niveles alarmantes y se posiciona como una pandemia que cada día tiene más
fuerza, afectando a nuestra sociedad en edades cada vez más tempranas. La
Organización Mundial de la Salud (OMS) define sobrepeso y obesidad como “una
acumulación anormal o excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la
salud”.
“El
sobrepeso y la obesidad son el quinto factor principal de riesgo de muerte en
el mundo. Cada año mueren por lo menos 2,8 millones de personas adultas como
consecuencia del sobrepeso o la obesidad. Además, el 44% de la carga de
diabetes, el 23% de la carga de cardiopatías isquémicas y el 41% de la carga de
algunos cánceres son atribuibles al sobrepeso y la obesidad” (OMS, 2012). La
causa fundamental del sobrepeso y la obesidad es un “desequilibrio energético
entre calorías consumidas y gastadas” (OMS). Hoy en día la gente, en todo el
mundo ha aumentado la ingesta de alimentos hipercalóricos, los cuales son ricos
en grasa, sal y azúcares, pero son pobres en vitaminas, minerales y otros
micronutrientes y ha dejado de hacer Actividad Física (AF). Esto se debe a la
naturaleza sedentaria de muchos trabajos, de las nuevas maneras de
desplazamiento y de una creciente urbanización. Frecuentemente los cambios de
alimentación y AF se deben a los cambios ambientales y sociales concomitantes
al desarrollo y como consecuencia de precarias o ausentes políticas de apoyo en
sectores como la salud, agricultura, transporte, planeamiento urbano, medio
ambiente, procesamiento, distribución y comercialización de alimentos y
educación.
Para poder
entender este tema expondremos varias realidades y contextos que convergen,
para incrementar y hacer más complejo el gran tema de la obesidad.
En el año
2014 se estrena un documental llamado “Fed Up”, que muestra la realidad de tres
niños norteamericanos luchando contra la obesidad y otras enfermedades
metabólicas que han aparecido debido a problemas alimenticios. Uno de los
aspectos más alarmantes es aquel que ocurre dentro de las escuelas y familias,
quienes al contrario de proveerles buenos hábitos y protegerlos de aquello que
el mercado les ofrece, los alimentan en cada comida del día con muchos
productos altos en azúcar, grasas y sal. El documental nos enseña como los
almuerzos en las escuelas dejaron de ser caseros y por el contrario, solo se
sirven productos provenientes de grandes cadenas de “comida chatarra” y en los
pasillos se observan numerosas máquinas dispensadoras de golosinas. En los
hogares el panorama no es tan distinto ya que los padres poseen una
desinformación con respecto a los alimentos “libres de azúcar o grasas” y por
sobre todo con las porciones que sus hijos deben consumir.
Si nos
remitimos a nuestro país, el escenario no es tan agresivo, pero está avanzando
aceleradamente. Si bien las escuelas no sirven comidas tan elevadas en
grasa, los kioscos dentro de la escuela siguen vendiendo productos que no
aportan a una dieta saludable desde el punto de vista de los nutrientes como
aporte para los sustratos necesarios en los procesos metabólicos cotidianos.
Creemos como
personas inmersas en el mundo de la salud que podemos intervenir desde nuestros
conocimientos para tratar de que esta pandemia no siga creciendo dentro de
nuestra población. Si bien el documental muestra la realidad de los niños, el
problema de la obesidad por mala nutrición, es algo que afecta a toda la
población. Dentro de la escuela, lo ideal es poder hacer un trabajo
multidisciplinario entre todos los docentes y que cada uno pueda aportar desde
sus distintas materias en pro de generar hábitos saludables en los estudiantes,
ya que no basta con que el niño haga las cosas correctamente en la escuela,
también debe replicar estas prácticas fuera de ella y en cualquier lugar que se
encuentre. También entendemos que para que lo anterior se cumpla debemos
incluir al principal núcleo afectivo de los niños, la familia. El trabajo con
ellos, será una gran herramienta contra la obesidad a partir de la enseñanza de
buenas prácticas alimenticias. Pero los mayores conflictos se presentan cuando
son estos mismos quienes no desean participar de las distintas propuestas que
ofrece la educación. “…Ciertas facetas
del ambiente en el hogar son más fuertemente correlacionadas con el uso de
estrategias de comportamiento para una alimentación saludable que otras
variables, como la aculturación”. (Schmied, E. 2014).
Y ¿Qué hace
Chile al respecto? Finalmente el Estado, ofrece alternativas para vencer la
obesidad a partir del movimiento, de la AF y de instalaciones para que las
personas puedan ejercitarse. Programas como “Elige Vivir Sano”, “Escuelas
Deportivas Integrales” entre otras, pero esto no resuelve nuestro gran problema
ya que esto no es solo culpa de la escuela y su sistema, hay algo más profundo
y hablamos del núcleo de la sociedad “La Familia”. El rol de la
familia y los pares del niño es otra posible causa que complica el
escenario de la obesidad infantil en los reforzamientos inconscientes que el
mundo adulto le da al pequeño en relación a su conducta y la comida. Por
ejemplo: una madre que le da una “inofensiva” frutilla azucarada a su hijo, sin
conocer el potencial adictivo de esta ni medir la consecuente alteración en la
percepción de los sabores en el niño. De este modo, al darle una fruta que ya
contiene naturalmente fructosa (más dulce que cualquier otro monosacárido), con
una adición de azúcar (fructosa + glucosa), estará provocando un daño a
largo plazo en el pequeño.
Las tres
principales causales que, según los especialistas en el área, explican las
altas tasas de obesidad que presenta nuestro país son sedentarismo, cambios en
la dieta nutricional y malos hábitos alimenticios. El 2012, la Encuesta
Nacional de Salud de Chile (ENS) reveló que el 39% de los mayores de 15 años
tiene sobrepeso y que 300 mil personas padecen obesidad mórbida.
Los malos
hábitos alimenticios se pueden ver comúnmente en las fiestas de cumpleaños y
otras celebraciones tanto infantiles como adultas, alimentos muy calóricos y
poco valor nutricional, en edades tempranas estamos diciendo al niño que la
felicidad y el “azúcar” van de la mano y una puede llevar a la otra. Esto
sumando a la poca AF es un triste legado que estamos dando a las próximas
generaciones.
Nuviala
(2003) menciona que existe una relación entre la AF de los padres y
madres con respecto a los hábitos de actividad física de sus hijos. Si el niño
vive con padres sedentarios y existe una mala dieta en el hogar, difícilmente
será en un futuro alguien diferente, pues sus modelos a seguir afectarán su
conducta. También es importante el rol que tienen los amigos y la gente que lo
rodea fuera del hogar, ya que muchas veces los niños se dejan llevar por lo que
hacen sus pares, para integrar algún grupo o sentirse parte de algo.
¿Y qué hace
el cuarto poder sobre este tema?, veamos que hacen los medios para
solucionar o empeorar el problema. Los medios bombardean diariamente a una
población desinformada y despreocupada con nuevas estrategias de marketing que
están dirigidas a conectarse con nuestro inconsciente y buscan nuestro consumo
obediente, que pronto se transforma en hábito, para dar paso a la adicción. En
Noviembre del 2011, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo
Económico (OCDE) dio a conocer estadísticas respecto a la obesidad en la
población adulta a nivel mundial. Según este sondeo, Chile se ubicaba en el
cuarto lugar de las naciones con mayor sobrepeso.
Los medios
no ofrecen mucha ayuda al ver comprometidos sus intereses “genuinamente”
(gracias al libre mercado, los medios de comunicación entregan al mejor postor
la oportunidad de captar clientes, obteniendo ganancias exorbitantes por
concepto de anuncios publicitarios), al estar inmersos en un mercado, donde sus
servicios pueden ser pagados por compañías que invierten cantidades abismantes
en marketing, para captar (esclavizar), clientes (adictos), jóvenes, que obviamente
mientras más jóvenes sean, mayores dividendos le reportarán a la industria en
una proyección de tiempo, ya sea con un consumo constante o incrementado.
En contra
posición a esto y dando un ejemplo de protección y claridad en lo que a
prioridades se refiere, se encuentra México, que tiene una particular y
gran propuesta digna de imitar, pues constituye un gran ejemplo en este
contexto al prohibir que las compañías enfoquen sus campañas de marketing a los
menores, utilizando caricaturas o figuras atractivas para ellos como anzuelo
para sus “alimentos” procesados que buscan más que generar un gusto hacia sus
productos, una adicción, mediante elevados niveles de azúcar, grasas saturadas
o incluso sal.
Todo lo
anterior sumado al estilo de vida actual favorece el desarrollo de la obesidad.
Comida rápida, TV, videojuegos, escaleras mecánicas. Las comodidades de hoy en
día, si bien ayudan en muchos aspectos, fomentan los dos principales factores
de la obesidad: una mala alimentación que conlleva un aumento calórico de la
ingesta alimentaria y una disminución del gasto calórico diario. Gutiérrez et
al. (Gutiérrez et al., 2003) presenta los factores que podrían estar
relacionados a la obesidad donde menciona el bajo gasto de energía, el uso de
la televisión y las comodidades del hogar como factores importantes en el
comportamiento sedentario de las personas y como consecuencia en su obesidad.
En Chile,
Francisco Mardones (Mardones, 2010) en su estudio “Obesidad en la niñez en
chile: un tema pendiente” señaló el análisis del “Foresight Report” el cual
incluyó las causas de la obesidad excesiva y concluyó que se debe
principalmente a una “susceptibilidad biológica latente que interactúa con un
entorno cambiante, que incluye los estilos de vida sedentarios y la abundancia
aumentada de la dieta”.
Ahora
tenemos bastantes argumentos y sabemos que hay que hacer, pero, ¿Cómo lo
transmitimos a la sociedad que desconoce todo esto?
Creemos que
ese punto no solo recae en nuestra labor, aunque seamos la punta de
lanza del cambio, y tratemos de esparcir la palabra creando consciencia en
nuestros contextos, somos realistas al afirmar que no podemos solos, pues esta
es una labor multidisciplinaria y por tanto debe ser llevada a cabo por un
equipo conformado por especialistas de diversas áreas. En esta titánica y
compleja labor es responsabilidad de todos, no solo de nosotros como
especialistas de la actividad física, sino también de la familia, gobierno,
empresas alimenticias, televisión, entre otros. Ya que como sociedad no hemos logrado
combatir este problema y de seguir así, los años venideros serán más oscuros
que bellos.
Bibliografía
Bibliografía
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